Acerca de la “trazabilidad” de los productos

Acerca de la “trazabilidad” de los productos

Javier Espada-gráfica(Javier Espada Valenzuela)[1].- Las nuevas tendencias globales marcan una senda hacia la movilización del concepto de Responsabilidad Social al de Creación de Valor Compartido. Este cambio de timón, con mucha razón, quiere decir que los empresarios ya no solo deben concentrarse en la implementación de programas o proyectos de Responsabilidad Social como respuesta a los impactos negativos de su empresa en la sociedad y el medio ambiente, sino que también deben comenzar a influir en los cambios de conducta y hábitos de la población.

Este cambio es mucho más profundo, pues exige involucrar a los clientes, usuarios, proveedores y sociedad en general, a través de la conformación de una cadena consciente con efecto multiplicador[2].

La trazabilidad hace referencia a todo ese conjunto de procedimientos que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto a lo largo de la cadena de suministros. Eso implica conocer todo el camino que recorre un producto, desde la compra consciente de la materia prima, el respeto de los derechos humanos de quienes la transforman, el precio justo de quienes la comercializan y la valoración de quienes la compran.

Dicho de otra manera, si los clientes comienzan a comprar productos más sanos para su salud de una empresa que efectúa grandes esfuerzos por ser menos contaminante y que además exige de sus proveedores el mismo respeto por la madre tierra, hablaríamos de una verdadera cadena consciente. Sin embargo, esto en la realidad no ocurre en Bolivia.

Todavía el precio es una condición determinante para que el cliente compre un producto, sin importar si los productos provienen de una empresa que contamina un río o explota a sus trabajadores. Menos aún se exige a los proveedores que realicen acciones de RSE, pues el mercado es muy incipiente (y en algunos casos monopólico) para darse el lujo de exigir mayor competitividad de empresas tercerizadas.

Si bien los consumidores locales todavía no le dan mucha importancia al tema, los mercados internacionales ya exigen la RSE en los productos.

Hace poco, un amigo mío que trabaja en el área de calidad de una gran empresa boliviana, me preguntó si conocía alguna de las certificaciones de RSE que aparecían en un listado enviado por un cliente extranjero. Dicho cliente solicitaba una de esas certificaciones para garantizar la compra de productos de la gran empresa. Lamentablemente la empresa no tenía ni una sola. En muchos casos, las empresas bolivianas no están preparadas cuando esto ocurre y se podrían perder negocios interesantes en el futuro.

Es bueno entender entonces la importancia de la RSE en los negocios, como una respuesta a los empresarios que todavía se preguntan ¿Qué ganamos haciendo RSE? (Además de la respuesta obvia de hacer de este mundo mejor)

Existen cursos, diplomados y bastante información en la web y en libros. Algunas empresas están creando sus áreas de RSE y se comienzan a discutir políticas públicas para otorgar lineamientos nacionales de buenas prácticas.

La RSE ya tiene bastante recorrido en Bolivia y mal puede seguirse usando la excusa de ser un tema nuevo, pues ha pasado de ser un tema incomprensible a ser prácticamente inevitable. Mientras más rápido tomemos una decisión de hacer cambios dentro de nuestras empresas, mejor.

También es inevitable que los clientes y usuarios nacionales comiencen a comprar y exigir productos responsables, por la gran tendencia que existe a lo saludable y respetuoso del medio ambiente.

Vivimos en un mundo globalizado y será el mismo mercado el que comenzará a exigir de las empresas conocer más acerca del origen de los productos que consumen.

¿Están nuestras empresas preparadas para cubrir esta expectativa de nuestros clientes?

¿Cuántos negocios podemos perder?

 

[1] Javier Espada Valenzuela es asesor experto en Gestión de la RSE en el Estado Plurinacional de Bolivia.

[2] Término empleado por Javier Espada Valenzuela para este artículo.

Categorías Opinión, RSE

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