Acuerdos sociales de largo plazo sustentan los proyectos

Acuerdos sociales de largo plazo sustentan los proyectos

energíaEl rol de las compañías petroleras en su relación socio ambiental y de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con las comunidades debe ser la de un agente más que junto al Estado promueve la búsqueda de desarrollo, mediante acuerdos de largo plazo, basados en la identificación de problemas y necesidades que podrán ser atendidos en un marco de confianza recíproca para que de esta manera se viabilice la sostenibilidad de los proyectos.

Esas fueron algunas de las principales ideas centrales que emergieron de las propuestas, experiencias de casos exitosos y análisis compartidos por panelistas del International Gas & Energy Forum Perú 2013, que se realizó en Lima el 24 y 25 de septiembre pasado.

Uno de los aspectos en los que  coincidieron los disertantes abocados a la temática es que el eje fundamental de esta relación está conformado por empresas, Estado y comunidades.

De aquí se infiere que las compañías no deben buscar por sí solas ser “las salvadoras” de los problemas de los grupos sociales, porque implicará conflictos a futuro cuando no cuenten con las condiciones económicas para tal efecto.

En este tema Mauricio Mariaca, gerente de Comunicación y Relaciones Externas de Repsol Bolivia, sostuvo que es necesario que se genere confianza entre los actores para que puedan concretarse pactos duraderos que vayan más allá de un proyecto en específico.

Enfatizó que cuando los indígenas, en el caso del proyecto Margarita guaraníes, se dan cuenta que la empresa llega para convivir en armonía apoyando el desarrollo de sus vecinos y no simplemente para extraer recursos naturales, generar lucro y salir de la zona, se genera un espacio de concertación y “conocimiento del otro”, que es muy importante a la hora de entablar relaciones de largo plazo.

Esta misma visión es compartida por Patricia Díaz V. responsable de relaciones comunitarias y permisos ambientales de Petrobras Energía Perú SA, quién afirma que  su compañía trabajó bajo el principio filosófico de que no eran dueños del territorio donde operaban sino que eran “invitados a  las casas” de los indígenas.

“Nuestra filosofía y forma de trabajo basada en la transparencia, respeto mutuo, diálogo permanente,  humildad y lograr así la confianza, son las guías para cada una de nuestras acciones. Deseamos que comunidades, Estado y empresas los practiquen”, señala Petrobras.

Por su parte la directora socio ambiental de Interconexión Eléctrica SA (ISA) Colombia, Martha R. Falla, aclaró que el cumplimiento legal no garantiza la viabilidad en el largo plazo de los proyectos y que las licencias ambientales no son instrumentos que puede resolver todas la expectativas de las comunidades por lo que las empresas deben mejorar el desempeño y trabajar por la reputación del sector energético.

Enfatizó que se requiere mayor participación del Estado como gestor del proyecto  (planificación  y coordinación), tomando en cuenta que el desarrollo de los países  y el crecimiento económico debe disminuir la desigualdades existentes en América Latina. “El éxito de los proyectos depende de la participación e interrelación armónica entre Estado, empresa y sociedad”, indicó.

A su turno el director del Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible de Bolivia, Rubens Barbery, enumeró algunas condiciones para generar cohesión social en un determinado lugar en el que opera una compañía: gobernabilidad, previsibilidad de procesos, desarrollo de acciones estratégicas, visibilización del territorio como sujeto, puesta en valor de lo humano, incorporación de la visión de futuro, ejercicio de buen gobierno y creación de escuela.

Este acercamiento a la relación con las comunidades se aplica a lo largo del ducto Gasbol que transporta gas boliviano a Brasil y que como resultado de esta experiencia no se ha tenido conflictos que deriven en la paralización del envío del energético, afirma Rodrigo Quintana, representante de la compañía Gas TransBoliviano, quien expuso en el IGEF.

En resumen los panelistas coinciden con el delegado de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad, Javier Aroca, quién afirmó que el desarrollo de inversiones debe ser incluyente con las comunidades para que de este modo se asegure su viabilidad.

Responsabilidad compartida

Los disertantes del IGEF Perú 2013 coincidieron en señalar que la gestión socio ambiental de un proyecto abarca empresas, Estado y el grupo humano de influencia, es decir, que se trata de una responsabilidad compartida.

En este marco, la directora de Asuntos Ambientales y Energéticos del Ministerio de Energía y Minas del Perú, Iris Cárdenas, negó que en el caso del Perú gran parte de la inversión esté trabada por retrasos en la aprobación de los estudios de impacto ambiental, sino que en algunas casos las compañías tienen problemas a la hora de presentar los mismos porque no se pusieron de acuerdo con las comunidades.

Al respecto Oseas Barbarán, presidente de la Confederación de Nacionalidades Amazónicas (Conap) del Perú, indicó que los pueblos indígenas esperan que exista una coordinación fluida con el Estado y con las compañías operadoras para avanzar en el reconocimiento de sus derechos y por otro lado generar un desarrollo sostenible.

Por su parte Javier Aroca, representante  de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad  del Perú, manifestó que la estrategia de su organización es la de privilegiar el fortalecimiento de capacidades para que el Estado en sus distintas instancias y la misma sociedad civil prevengan, gestionen y transformen  el conflicto, en un marco de democracia, tolerancia y respeto, teniendo al diálogo como elemento central.

Conflictos y cooperación

Concepto. El conflicto socio-ambiental, a diferencia de otro tipo de conflictos,  alude básicamente a que ciertas prácticas de explotación y uso de los recursos de la naturaleza, al degradar los ecosistemas, pueden conducir a movimientos, modificaciones, cambios y/o desarticulación en las estructuras de las relaciones entre diversos actores al interior de las relaciones (Ortiz, 1997 )

Clasificación. “La tendencia dominante en una situación de conflicto estaría determinada por dos tipos básicos de interdependencia; la interdependencia promovedora (cooperativa), en la que la ganancia de una parte presupone la ganancia de la otra y la interdependencia contrient (competitiva), en la que la ganancia de una de las partes supone las pérdidas de la otra” . Deutsch (1973).

Disyuntiva . Competencia y cooperación son partes de un mismo proceso. Las personas, empresas y Estados solos no podemos alcanzar objetivos supra ordinales, afirma Jesús Ortego Osa.

Recomendaciones de Equitable Origin

Pro-Actividad Total: Cambiar esa percepción de la industria – en unos casos es real, pero las empresas que no mantienen posiciones de liderazgo comprobado y que quieran subsistir y progresar deberán cambiar sus “practicas actuales” en lo social y ambiental.

Mitigar y Minimizar Riesgos: Sistemáticamente evaluar los riesgos operativos incluyendo variables socio-ambientales y a los grupos de interés; validarlos y establecer mecanismos de mitigación  y eliminación para atenuar su impacto y severidad.

Desarrollo Sustentable e Innovación:   El interés sobre el origen mismo de los productos a base de hidrocarburos es real y ser una operadora reconocida por sus buenas practicas socio ambientales y su responsabilidad corporativa brinda réditos inmediatos:  licencia social de operar, imagen, impacto en valor de sus acciones y orgullo en sus empleados.

Apertura y Verificación Independiente: Ir más allá del cumplimiento del marco legal básico; ser transparente y abrirse al diálogo sistemático con grupos de interés validados; dejar que un tercero confirme las buenas prácticas y compromiso.

Tomado de Reporteenergía.com

Categorías Hidrocarburos, Tendencias

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