Crayola recicla los marcadores secos para crear combustible limpio

Crayola recicla los marcadores secos para crear combustible limpio

CrayonHasta un simple marcador puede ayudar a limpiar el medio ambiente. La compañía estadounidense Crayola encontró la forma de convertir viejos marcadores que ya están secos en combustible limpio, que puede ser utilizado en calderas, barcos y hasta automóviles.
La marca que fabrica alrededor de 700 millones de marcadores por año, se asoció con la compañía de energía limpia neoyorquina JBI para crear la iniciativa Colorcycle.
Bajo esta iniciativa, unas 600 escuelas de todo el país acordaron por el momento reciclar sus marcadores ya utilizados y gastados, de forma gratuita.
Los marcadores secos se envían a JBI, que se especializa en el reciclaje de plásticos densos, como el champú y las botellas para píldora y envases de café. Todos los marcadores son fundidos y comprimidos en maquinaria especial, donde se descomponen las moléculas del plástico.
Las máquinas llegan a procesar alrededor de 910 kilos de plásticos por hora, y produce un combustible limpio a una velocidad de unos cuantos litros por minuto.
“Es una excelente manera de manejar los plásticos no-reciclables, y esto es muy importante, porque sólo entre el 8 y el 9 por ciento del plástico en Estados Unidos es en realidad reciclado. El resto va a los vertederos”, explicó John Bordynuik, jefe de tecnología de JBI.
Alrededor del 80 por ciento del combustible se convierte en diesel, con un 20 por ciento que se transforma en una nafta ligera.
Según las fuentes, también los automóviles pueden utilizar este tipo de combustible.
“Pueden tomarlo y utilizarlo tal como es. Lo único que tendríamos que añadir para el uso en medios de transporte es un aditivo lubricante para motores”, precisó Bordunuik. “Pero aparte de eso, es el más limpio combustible que se pueda pedir para un vehículo”.
Crayola fabrica el 60 por ciento de los marcadores que se utilizan en todo el mundo y el 80 por ciento de los lápices mundiales, en sus instalaciones de Easton (Pennsylvania). Cuenta con un museo interactivo que permite observar el proceso de producción de los crayones y marcadores.
La compañía, fundada en 1885 en Nueva York como Binney & Smith, fue una de las primeras en producir herramientas artísticas no toxicas.
Tomado de Pagina Siete, Ansa, 03/09/2013 21:55

Categorías Cambio Climático, Mundo, RSE

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