Deforestación anunciada en Pando

Deforestación anunciada en Pando

Opinión Página Siete: Un plan de desarrollo, que incluiría la construcción de centrales hidroeléctricas para generar energía eléctrica y alimentar industrias, podría deforestar el 40% del territorio del departamento de Pando, según anunció el gobierno municipal de Cobija, que ha participado en reuniones de coordinación con autoridades departamentales y legislativas.

Las autoridades adelantaron que el proyecto responde a una necesidad de “desarrollo regional” y afirmaron que de ser aprobado, su ejecución se realizaría “bajo estrictos planes de manejo y control” para disminuir el impacto ambiental y mejorar (en un futuro) la calidad de vida de la población.

“No se puede realizar actividades económicas sin hacer una deforestación, sin tumbar bosques”, sostuvo el director de Medio Ambiente de la Alcaldía de Cobija, al asegurar que la idea ya fue consensuada con autoridades departamentales. Por su parte, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) señaló que desconoce el plan de deforestación anunciado en Pando y que buscará una reunión con las autoridades pandinas para aclarar el alcance de la propuesta.

Al margen de cómo avance el plan de desarrollo deforestador pandino, el proyecto permite reflexionar sobre cuánto (o qué) se entiende por protección del medioambiente en el plan y, por extensión, debatir sobre la forma en que se diseñan planes que claramente atentan al equilibrio ambiental a título de desarrollo. Existen varios antecedentes: desde la propuesta de construir una carretera por el corazón del TIPNIS hasta los recientes anuncios de exploración y explotación de hidrocarburos en el norte paceño anunciados por el propio Vicepresidente, con la advertencia de que se ejecutarán “sí o sí”. A esta lista habría que añadir numerosos proyectos mineros que afectan áreas protegidas sin que el Estado se moleste demasiado por ello.

Con todo, el que un departamento de vocación agroforestal anuncie que llevará adelante un programa tan intensivo de deforestación es como un disparo en el pie. Quizá deban informarse las autoridades pandinas (y nacionales) que aquello de la mitigación o preservación de daños es un eufemismo largamente superado: o se preserva a conciencia y decididamente el medio ambiente como una política de Estado -impidiendo cualquier intervención que lo ponga en peligro-, con visiones estratégicas definidas; o se maneja el discurso (cualquiera sea) de cuidado del medioambiente o de derechos de la Madre Tierra, para emprender nomás un desarrollismo depredador. Es aún momento para que Pando pueda salvar su principal patrimonio.

Página Siete, 01-08-2013

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