Determinar edad, género, orientación sexual y religión en ofertas de trabajo es discriminación

Determinar edad, género, orientación sexual y religión en ofertas de trabajo es discriminación

Javier Espada 4-Javier Espada.- Las iniciativas mundiales sobre Responsabilidad Social han establecido que las buenas prácticas empresariales  deben atender con prioridad las expectativas y necesidades de los grupos de interés, especialmente los más vulnerables de la sociedad. En el contexto Sudamericano, los grupos de interés prioritarios son: mujeres, niños, niñas y jóvenes, personas adultas mayores, personas con discapacidad e indígenas.

 A pesar de los grandes avances en la Región en materia de Derechos Humanos, todavía es muy común toparse con alguno que otro aviso en la prensa o medio de comunicación masiva que nos descoloca históricamente en el siglo 19.

¿Cuántos de nosotros hemos salido a buscar trabajo y nos encontramos con avisos que nos dejaron de entrada fuera de competencia? Requisitos como: “edad máxima 35 años”, “preferentemente hombre”, “buena presencia” o “con sólidas bases cristianas” forman parte de los innumerables términos discriminadores contrarios a la Ley.

Fue precisamente la Ley 045 Contra el Racismo y toda forma de Discriminación, sancionada en 2010 como  consecuencia de terribles actos de discriminación contra indígenas, la que puso en evidencia que aún existe mucho camino por recorrer en Bolivia en términos de inclusión social y laboral. De acuerdo a esta normativa, se define como discriminación a toda forma de distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual e identidad de géneros, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica, social o de salud, profesión, ocupación u oficio, grado de instrucción, capacidades diferentes y/o discapacidad física, intelectual o sensorial, estado de embarazo, procedencia, apariencia física, vestimenta, apellido u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de Derechos Humanos y libertades fundamentales reconocidos por la Constitución Política del Estado y el Derecho Internacional.

En lo que compete a empresas, la Ley 045 establece en su artículo 14 que todas las instituciones privadas deberán adoptar o modificar sus Reglamentos Internos de manera que incluyan como faltas a conductas racistas y/o discriminatorias, tales como:

a) Agresiones verbales por motivos racistas y/o discriminatorios,

b) Denegación de acceso al servicio por motivos racistas y/o discriminatorios,

c) Maltrato físico, psicológico y sexual por motivos racistas y discriminatorios, que no constituya delito,

d) Acciones denigrantes.

Usando la legislación comparada, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de México recientemente resolvió que son inconstitucionales las convocatorias laborales que establecen cierta edad para poder trabajar, por representar una discriminación por razón de edad[1].

Todo se originó cuando una empresa dedicada al rubro de la comida publicó dos convocatorias laborales. La primera, referida a un puesto de recepcionista, establecía como requisitos una edad de 18 a 25 años, sexo femenino, excelente presencia, estatura de 1.60 metros y talla 30; y la segunda, de un puesto de organizador de eventos, con una edad de 18 a 35 años y de buena presencia.

Como consecuencia, “diversas personas demandaron por daño moral a la empresa, al considerar que las convocatorias resultaban discriminatorias al establecer un rango de edad para solicitar los empleos. Al resolver el caso, la Primera Sala determinó que los anuncios de trabajo eran inconstitucionales, debido a que el derecho a la no discriminación debe ser respetado tanto por las autoridades como por los particulares. Por otra parte, la fijación de un determinado límite de edad o género para una oferta laboral van ligados a la obtención de una imagen comercial sexista, lo cual fue calificado por la Primera Sala como un caso de discriminación múltiple que dieron lugar a indemnización y a medidas reparatorias contra la empresa”.

A pesar de que en Bolivia existe la libre contratación, esto no quiere decir que el empleador tiene vía expedita para discriminar al seleccionar a su personal, ya que no es posible generalizar que debido a cierta edad, género, condición social, orientación sexual o preferencia religiosa las personas gozan de habilidades físicas y mentales tan determinantes que imposibiliten la concreción del trabajo requerido, pues ello corresponde a prejuicios y estereotipos sociales. Se puede encontrar de todo en la viña del Señor, desde ateos incorruptibles hasta cristianos antiéticos, desde jóvenes desganados hasta adultos inmaduros.  (“La carcaza no debería importar mientras en lo interno cumpla con las expectativas del puesto”)

Por otro lado, vivimos tiempos diferentes en que los trabajadores exigen más de las empresas: Mejor salario, mayores aspiraciones de ascenso, mejores posibilidades de crecimiento personal, profesional y espiritual. Aspectos que los empleadores deben tener en cuenta, ya que cada vez crecen más los niveles de rotación de personal (que incurren en mayores gastos de capacitación a personal nuevo) y postulantes con más y más exigencias. En muchos países del mundo ya se comienza a percibir crisis para encontrar profesionales de alto nivel dentro de empresas ya que éstos decidieron comenzar sus propias empresas.

Bajo la filosofía de la Responsabilidad Social Empresarial, que exige ir siempre más allá de lo que manda la Ley, las empresas deberán revisar sus políticas y procedimientos de contratación de personal para no vulnerar Derechos Humanos ni Laborales e incurrir en evidentes actos de discriminación, por otro lado ser bastante detallistas en las publicaciones ya que también repercuten en la reputación empresarial. (“Toma veinte años construir una reputación y cinco minutos destruirla”)

Así, cuando alguna persona se postule en un puesto de trabajo no sean las condiciones de edad, de género, religiosas o de cualquier otra índole, requisitos esenciales o determinantes para formar parte de la empresa. Eso hace grande a un lugar donde trabajar.


[1] Extraído de nota de ExpokNews, 13 de noviembre de 2014
* Javier Espada Valenzuela es experto en Gestión de la RSE en el Estado Plurinacional de Bolivia
Categorías Opinión, RSE

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