El significado de ser indígena urbano en América Latina

kas 1 indigenasLos indígenas urbanos poseen una identidad cultural muy clara que proviene de la migración rural-urbana, que preserva sus patrones de comportamiento social en el escenario de las grandes ciudades y que, en el caso de Bolivia, Argentina, Chile y México, tienen una situación muy parecida.

Ésa fue una de las conclusiones del seminario internacional “Indígenas urbanos en América Latina: ¿entre la identidad y la calidad de vida?”, organizado por la Fundación Konrad Adenauer  el martes 27 de mayo en el Hotel Europa de La Paz. El encuentro convocó a cerca de 90 personas y reunió además a dos generaciones de líderes e intelectuales indianistas y kataristas de Bolivia.

Las presentaciones estuvieron al cargo de Carmen Burgos (Argentina); Manuel Namuncura (Chile); Regina Martínez Casas (México); Víctor Hugo Cárdenas, exvicepresidente de Bolivia; Eugenio Adolfo Choque y Zenobio Quispe, también de Bolivia.

Las exposiciones fueron esclarecedoras y con perspectivas teórico-interpretativas diferentes, llegando a concluir que es fundamental insistir en la formulación de políticas públicas que generen oportunidades para mejorar las condiciones de vida de los indígenas migrantes hacia las ciudades.
Se concluyó además que el panorama latinoamericano, una vez más, parece caracterizarse por el avance de un entramado cultural híbrido, junto con las ideologías indianistas y las representaciones sobre la descolonización del Estado.

Los originarios que llegan a las ciudades recuperan su identidad a través de los bailes ancestrales y las ferias, resaltando la cultura originaria como el factor de expresión propia.

¿Qué significa ser un indígena en la ciudad? Significa preservar las costumbres, no avergonzarse del fenotipo indígena y su herencia histórica, que para el caso del mundo indígena en Bolivia, Argentina y México es también una lucha y resistencia hacia las relaciones de explotación neocoloniales.

En todo caso, cada país tiene sus particularidades. La expositora Carmen Burgos, por ejemplo, manifestó que la sociedad argentina se ha fundado sobre la negación de los pueblos indígenas collas, donde predomina la cultura blanca y el evolucionismo que intenta invisibilizar la realidad indígena, ocultando su fuerza histórica como si fuera un peso del pasado que tiende a desaparecer.

La exclusión se encuentra básicamente en el Poder Legislativo, la administración de justicia y la administración pública. En el terreno de la educación aún no se abrió un espacio para incorporar la visión de las culturas indígenas, lo cual da lugar a la imposición homogénea de una identidad colectiva argentina sin diversidad cultural.

Los medios de comunicación también refuerzan la invisibilidad, alimentando estereotipos discriminatorios que equiparan a los indígenas con un grupo de salvajes sin cultura. Este tipo de segregación muestra un paralelismo entre Bolivia y Argentina. Un dato adicional expresa que el Estado argentino niega las identidades originarias, haciendo que éstas caigan en la trampa de la autonegación.

De ahí que las identidades indígenas todavía no se manifiestan con fuerza en ese país, aunque según el Censo de 2010 se revela que los indígenas argentinos llegaron al millón de habitantes.

Burgos agregó que en las universidades, la educación occidental opaca la visibilidad de los pueblos originarios, por lo que es importante proseguir con un esfuerzo que replantee la expresión de los derechos de este sector presentes en los grandes centros urbanos.

La intervención del exvicepresidente Cárdenas fue bastante crítica, pues afirmó que “ser indígena” significa una construcción social y política que cambia y se recompone con una serie de influencias de carácter cultural, económico y según la época que nos toca vivir.

Zenobio Quispe, representante del Foro Indígena, puso énfasis en que la autonegación de la identidad en los migrantes rurales que llegan a las ciudades es un problema que caracteriza a algunos profesionales jóvenes. Pero es inaceptable un fraccionamiento entre lo indígena, lo originario y lo campesino. El reto estaría en articular una fuerza nacional.

En  cuanto a la situación chilena, Manuel Namuncura expuso durante su exposición ideas sobre las reivindicaciones del pueblo mapuche.
Se partió de una pregunta central: ¿Se puede seguir manteniendo la identidad en las ciudades? La respuesta fue afirmativa, en la medida en que los indígenas establecidos en las ciudades aportan democráticamente al tratar de revertir la exclusión social y política.

La participación de Regina Martínez Casas aclaró más los análisis. Esta investigadora mexicana afirmó que las ciudades mesoamericanas ya eran escenarios multiculturales antes de la Colonia española.

Hasta la actualidad, los indígenas urbanos tienen una fuerte influencia de las identidades lingüísticas, lo cual se convierte en un desafío para la educación multilingüe en México, donde existen 364 lenguas.

Se busca recuperar la propiedad y contar con políticas públicas

Uno de los aspectos principales es la recuperación de los derechos de propiedad comunal sobre las tierras para las comunidades indígenas y el otro es la generación de políticas públicas focalizadas para los indígenas urbanos.

Con la preservación de los derechos de propiedad comunal se busca contrarrestar algunos abusos y excesos de las industrias extractivas, se expuso en el encuentro realizado por la Fundación Konrad Adenauer.

La lucha de los pueblos es, por lo tanto, una influencia positiva que complementa los derechos ciudadanos en un régimen democrático.
Además, una consecuencia directa de la voluntad por conquistar nuevos derechos es la exigencia de políticas públicas.

Visibilizarlos en las estadísticas es insuficiente porque en varios casos se subvalora o se distorsiona su peso específico en las sociedades latinoamericanas. Sin embargo, el Estado no debe continuar con la negación de los pueblos, sino promocionar la inclusión de ellos desde una mirada territorial y desde las políticas públicas en las ciudades.

Hoy día, el movimiento indígena se propone ocupar espacios en las ciudades y revalorizar las identidades culturales que se manifiestan, sobre todo, en los contextos periféricos de las metrópolis, tratando de vencer la discriminación e impulsando el reconocimiento de su plena existencia

InfoRSE tomó el artículo de Página Siete/Aldea Global

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