Función Social y Responsabilidad Social

Función Social y Responsabilidad Social

jesp2(Javier Espada)*.- Estas últimas semanas mucho se ha dicho acerca de los Decretos Supremos 2136 y 2137 que obligan a las Entidades de Intermediación Financiera (EIFs) a destinar el 6% de sus utilidades para la creación de un Fondo de Garantía que otorgue créditos de Vivienda de Interés Social y créditos al Sector Productivo.

No debe causar asombro ya que estas disposiciones estaban anunciadas en la Constitución Política del Estado y en la Ley 393 de Servicios Financieros; sin embargo, se ha creado confusión entre Función Social y Responsabilidad Social.

Considero importante aclarar que si bien ambos conceptos son diferentes no dejan de ser complementarios.

La Función Social de una empresa en Bolivia, se encuentra definida en la Constitución Política del Estado en su artículo 312 par. II y III que establece que todas las formas de organización económica tienen la obligación de generar trabajo digno y contribuir a la reducción de las desigualdades y a la erradicación de la pobreza y que además deben proteger el medio ambiente.

Es en este escenario que se reconoce a la empresa como un actor protagónico socio-económico generador de empleo digno y desarrollo en el país.  Por supuesto que esta enorme tarea, además multidimensional, no es transferencia de las responsabilidades inherentes del Gobierno Nacional, pero sí una corresponsabilidad de todas las organizaciones económicas por el hecho de tener operaciones en un Estado que garantiza el vivir bien para todas y todos. El Estado, considerado por sus tres elementos fundamentales: Territorio, población y gobierno.

En el caso de las EIFs, la Ley 393 continua con esta línea estableciendo como su función social “la contribución al logro de los objetivos de desarrollo integral para el vivir bien, eliminar la pobreza y la exclusión social y económica de la población”; en otras palabras, las EIFs ya no solo deben preocuparse por la generación y maximización de utilidades para un grupo de accionistas, sino que deben trascender de su organización y colaborar en el cumplimiento de una meta superior que es la erradicación de la pobreza en el país.

Esta corresponsabilidad social[1] no solo compete a las EIFs, sino también a los Gobiernos Autónomos Departamentales y Municipales, universidades públicas y privadas, empresas públicas, mixtas, comunitarias y toda forma de persona jurídica, que desde su respectivo rubro, actúan como buenos ciudadanos corporativos ante la sociedad.  Para lograr esto, las instituciones públicas y privadas deberán dejar los egos a un lado y las pugnas por reconocimientos y méritos para trabajar de manera conjunta.

Ese 6% mencionado al inicio, no está siendo absorbido (o quitado) por el Gobierno Nacional a las EIFs, sino que está siendo encausado de una mejor y eficiente forma para ayudar al Estado en general a resolver dos tremendos problemas sociales: El déficit sociohabitacional y el desempleo. Dicho aporte (también considerado inversión social) será otorgado mediante créditos por las EIFs en 2015 y también se traducirá en ganancias para la EIF, por tanto, ganamos todos.

Entonces, la Función Social vendría a ser uno de los objetivos por los cuales las Empresas han sido creadas. Hasta ahí queda claro ese concepto ¿Y entonces cuál es su relación con la RSE?

La RSE abarca tres aspectos centrales: Social, económico y ambiental. Las empresas que logren  alinearse a los fundamentos de los Decretos Supremos 2136 y 2137 podrán cumplir el primer aspecto de RSE en dos sentidos:

a)      Por un lado otorgarán créditos por el porcentaje incluido en la normativa.

b)      Por otro, vincularán la actividad principal financiera de un Banco con sus acciones, de tal manera que provocará un beneficio que impactará en las estadísticas sociales del país así como en sus propias ganancias.

En ese sentido, debe verse a la RSE como una herramienta que permite alcanzar la Función Social. La RSE como el medio y la Función Social como un fin. La Función Social que me dice que debo hacer como actor de la sociedad y la RSE que me ayuda a planificar como hacerlo.

Ya se maneja en el mundo el concepto de Creación de Valor Compartido como el mecanismo para influir la conciencia de RSE hacia otros actores como los clientes y proveedores. Las corrientes nos van diciendo que es momento de un nuevo escenario para las alianzas público – privadas, donde emerja la sinergia entre los actores de un determinado territorio y que sumando esfuerzos logren acabar con los problemas sociales, que en nuestro país aún son muchos.

Un nuevo camino comienza a trazarse hacia verdaderos Territorios Socialmente Responsables.



[1] Concepto extraído de libro: “Responsabilidad Social Empresarial en el Estado Plurinacional”.  J. Espada Valenzuela. 2da. Edición. Bolivia. 2014

Categorías Opinión, RSE

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