La Agenda 2030. Desafíos y Oportunidades para el Sistema Financiero – RSE

La Agenda 2030. Desafíos y Oportunidades para el Sistema Financiero – RSE

Heiver Andrade, especialista en RSEHeiver Andrade Franco (*).- Cuando el 19 de abril del 2013, la ASFI emitió la Circular 170/2013 que ponía en vigencia a través de la Resolución 220/2013, el Reglamento de Responsabilidad Social Empresarial para las Entidades de Intermediación Financiera, pensé que más allá de transgredir el espíritu voluntario de la Responsabilidad Social Empresarial, no dejaba de ser una iniciativa interesante que podría catalizar el proceso en el país de manera ordenada, generando una cultura en el sector, y que debía ser considerada como una oportunidad en tanto y cuanto tuviesen la capacidad de direccionar sus esfuerzos en temáticas relevantes y lograran en un mediano y largo plazo mostrar sus impactos, lo que permitiría un amplio reconocimiento social, pero además generar un efecto viral en otros sectores del empresariado nacional.

El pasado viernes 26 de septiembre/2015, representantes de 183 países presentes en la Asamblea de la ONU en Nueva York, sustituyeron los 8 Objetivos del Milenio, aprobando los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) con sus 169 metas; dando lugar al nacimiento de la Agenda 2030; este acontecimiento no puede haber llegado en mejor momento para el sistema financiero y nuevamente se convierte en una oportunidad para poder adoptar esta agenda y alinearla en sus estrategias de Responsabilidad Social Empresarial, que ya vienen implementando desde hace 2 años, en cumplimiento de las normativas legales vigentes en el sector.

A nivel Global, el sector empresarial no se dejó esperar y manifestaron su interés con la agenda 2030. A nivel nacional, el sistema financiero acabó de concluir un primer ejercicio de presentación de balances sociales el 30 de abril de 2015: es por eso que afirmo que estamos en el “time” perfecto, considerando que los ODS están en su etapa inicial y están proyectados al 2030, tiempo que puede permitir al sector mostrar verdaderas transformaciones en el mediano y largo plazo. Si bien no todos los objetivos pueden tener el mismo interés en las instituciones de intermediación financiera, existen algunos que no pueden dejar de tomarse en cuenta, por su sensibilidad, coyuntura, alcance e impacto que pudieran lograr.

Es además una invitación a poner en práctica el pensamiento disruptivo, la creatividad e innovación para hacer frente a estos nuevos desafíos, considerando que el sector empresarial jugó un rol relevante en la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) , y que el ODS 12.6 pide a todos los estados miembros de la ONU a desarrollar políticas que alienten al sector empresarial, mostrar en sus reportes de sustentabilidad un reconocimiento explícito de sus avances en el logro de sus metas; con seguridad la ASFI ya se encuentra trabajando en este tema.

Es difícil poder sugerir en cuales de los 17 objetivos el Sistema Financiero debería trabajar, lo ideal sería en todos pero a veces es importante enfocarse en algunos de ellos; la erradicación de la pobreza(ODS1), la lucha contra el cambio climático(ODS13) y Alianzas para el logro de los objetivos(ODS17); son objetivos que no pueden estar ausentes, pero otros objetivos como igualdad de género(ODS5), energías renovables(ODS7), ciudades y comunidades sostenibles(ODS11) y consumo responsable(ODS12), adquieren también su propia relevancia en nuestro contexto. Lo que sí está claro, es que la agenda 2030 de ahora en adelante no puede dejar de considerarse, que es importante involucrar a los tres sectores, y por tanto los desafíos inmediatos que el Sistema Financiero debe enfrentar son:

  • Coordinar la inclusión de los ODS en las estrategias de RSE: Sería estratégico que el sistema financiero tenga la capacidad de ponerse de acuerdo y en coordinación con la ASFI definir en el marco de la coyuntura del país, cuáles serían los ODS a priorizar y considerar en sus Programas de RSE. Sería un error que cada una de las instituciones financieras vaya por cuenta propia y asuma los ODS que crea conveniente. Nadie lo priva, pero no es lo estratégico.
  • Medición del impacto: Definir indicadores en cada uno de los ODS a ser asumidos y adecuarlos en las respectivas dimensiones de la responsabilidad social empresarial. Si eso ocurre, a mediano plazo el Sistema Financiero podría demostrar el grado de evolución, pero fundamentalmente los impactos y resultados alcanzados.
  • Innovación y pensamiento disruptivo: Estos procesos están bajo el rótulo de la URGENCIA, es por eso la importancia de innovar y el mejor invitado en estos casos es el pensamiento disruptivo; cuando ambos se juntan catalizan procesos y producen fórmulas de impacto donde gana toda la sociedad.
  • Involucramiento de los 3 sectores – Alianzas por el bien común: Quedó demostrado que cuando los tres sectores se juntan los procesos se catalizan, los impactos se incrementan y todos ganan. Esta es una oportunidad para que la ASFI como representante del Gobierno, ASOBAN como representante del sector financiero y la Sociedad Civil, trabajen de la mano. Los aliados no solo traen conocimiento y experiencia, sino también capital social y vínculos de confianza en las zonas donde se pretende generar el impacto.
  • Visión de largo plazo y más allá de nuestras fronteras: Vivimos en una sociedad global e interconectada y por tanto existen problemas cuya solución debe verse necesariamente con una visión a largo plazo, y más allá de nuestras fronteras. El cambio climático es un claro ejemplo de poder pensar más allá de nuestras fronteras. Los eventos climáticos por ejemplo, no discriminan fronteras.

Finalmente, a pesar de no existir ninguna obligación vinculante ni se pretende aplicar sanciones en caso de incumplimiento de los ODS, no dejan de ser inspiradores, en momentos en los que el cambio climático ingresó a nuestros hogares, la demanda inducida y la obsolescencia programada se campea en nuestras sociedades y el agua es cada vez más escasa; es momento entonces de hacer un viraje y concebir negocios que sean buenos para el desarrollo y hacer que el desarrollo sea bueno para los negocios.

Bienvenida, entonces, la agenda 2030.

SCZ, 4 de octubre de 2015.-

Heiver Andrade Franco, Fundación AMIGARSE

handrade2025@gmail.com

Categorías Opinión, RSE

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