Los 10 dilemas de la RSE en Bolivia

Los 10 dilemas de la RSE en Bolivia

Javier Espada(Javier Espada Valenzuela)[1] En Bolivia nos encontramos viviendo un momento histórico para la RSE. No fue hace más de un año que las Entidades de Intermediación Financiera fueron obligadas a presentar sus Balances Sociales para transparentar su impacto en lo económico, social y ambiental.

Este año se vislumbra un escenario propicio para el pronunciamiento de una nueva ley de RSE aplicable a todo tipo de empresas y de diferentes rubros.

Ante ese escenario, escribo 10 dilemas que son importantes establecer y (en lo posible) eliminar, para que no se conviertan en puntos de inflexión que amplíen la burocracia o –peor aún- no permitan el ejercicio pleno de la RSE en las empresas bolivianas:

1.- Entendiendo que la RSE se aplica a todo tipo de empresas, son las privadas quienes han tomado la iniciativa de implementar acciones de RSE en sus modelos de negocio; sin embargo, este recorrido ha sido más lento en las Empresas Públicas o Estatales. El primer dilema entonces es que para promover la RSE se debe ser congruente entre lo que se dice y hace, por tanto deberían ser las Empresas Públicas quienes den el ejemplo de buenas prácticas al interior y exterior y se conviertan en verdaderas empresas conscientes. Si esto no ocurre, es posible que no se esté dando un buen mensaje a aquellas que si hacen RSE.

2.- Las Empresas que venden productos nocivos para la salud (Tabaco, Alcohol y otros) efectúan campañas masivas bajo la bandera de RSE confundiendo a la población, que no son más que meras campañas de Marketing para adherir a más adeptos. Una empresa que vende algo que le hace daño a sus clientes, debería estar obligada no solo a transparentar su publicidad, el contenido de sus productos y los efectos por el consumo habitual, sino que debería ser obligada también a resarcir los daños por el uso continuado o exposición de los productos nocivos a la población. Es decir; no solo deberían trabajar en prevención sino también asumir una corresponsabilidad en el tratamiento y rehabilitación de aquellos que se volvieron viciosos o enfermaron con sus productos.

3.- La nueva Ley de Servicios Financieros establece que la función social del Banco será (entre otras) luchar contra la pobreza. Si esto se vuelve una realidad y la pobreza en Bolivia se reduce drásticamente, es posible que muchos Bancos cierren porque ya no serán necesarios en un Estado de Bienestar.

4.- La Política Fiscal en Bolivia ha generado interesantes ingresos por tributación de empresas y sectores que antes no pagaban impuestos en el país. El trabajo de Impuestos Nacionales ha sido muy eficiente y se ha ido generando una cultura ciudadana de pago de impuestos (que no existía en el pasado), posicionando al país entre los que más ingresos generaron bajo concepto por tributos en 2013. Si se promueve una Ley de RSE que premie las buenas prácticas, es necesario considerar los incentivos fiscales que hagan atractiva la Inversión Social. La reducción del pago de impuestos por contribuciones a fines sociales es muy común en la Región. Se debería buscar que este tipo de incentivos no se contrapongan a lo creado por Impuestos Nacionales y que no impacte negativamente en la cultura de pago de impuestos al mezclarla con la solidaridad. Dicho de otra manera, no estaríamos seguros si un empresario verdaderamente tiene la intención de ayudar o de reducir sus gastos. Sea cual fuere la intención, se necesita de este incentivo para que la solidaridad en Bolivia crezca, ya que tampoco es un hábito desarrollado en el país.

5.- En Bolivia existen empresas que manejan doble y hasta triple contabilidad. Esta práctica antiética e ilegal, aún persiste en empresas y compañías grandes en el país. De transparentar sus acciones, posiblemente los ingresos ya no sean tan atractivos para sus accionistas o no sean empresas fiables para créditos bancarios. Conozco a muchas personas que trabajaron en este tipo de empresas, que por ética prefirieron renunciar antes que denunciarlas, precisamente por el poder económico que estas grandes empresas tienen. El tema ético debe desarrollarse en muchos empresarios, aún a costa de sacrificar algunas ganancias.

6.- Bolivia ha ratificado varios convenios con la OIT sobre el trabajo infantil. Muchas normas de RSE son bastante rígidas en este aspecto, pero en Bolivia la práctica del trabajo en niños y jóvenes es cotidiana y hasta valorada por algunos sectores sociales. De aprobarse el nuevo código del Niño, Niña y Adolescente que reduzca la edad para que los niños y niñas trabajen con una edad menor a los 14 años, el país incumpliría no solo normativa de RSE sino también internacional acerca del Trabajo Infantil.

7.- De acuerdo a la normativa vigente, las empresas públicas y privadas deberían contratar a personas con discapacidad en un total del 4% del total de la planilla de trabajadores. Ni las empresas públicas ni privadas han cumplido a cabalidad esta disposición, ya sea por razones económicas que implica la adecuación de infraestructura y puestos o por cuestiones de ignorancia sobre el tema (mal asesorada por los abogados). Es muy difícil hablar de RSE en este grupo de interés y peor aún emprender un programa que beneficie a este sector. Se cree (nuevamente por desconocimiento de la ley) que las personas con discapacidad no pueden ser despedidos ni movidos de su fuente laboral, pero la Ley General del Trabajo es muy clara en su Art. 16, ya que brinda las causales justificadas de despido de cualquier trabajador; sin importar condiciones de género, edad, profesión u otras.

Por otra parte, al interior de organizaciones sociales conformadas por personas con discapacidad existe también desunión. A diferencia de las organizaciones sociales de mujeres o indígenas que lograron importantes avances en Bolivia, en las organizaciones de personas con discapacidad la falta de liderazgo con discapacidad ha debilitado al movimiento social y sus demandas. Esto es lo que ocurre. Por ejemplo: Las personas con discapacidad múltiple creen que tienen preferencia versus la que tiene discapacidad auditiva, ya que en teoría su discapacidad es mucho más difícil de sobrellevar, lo mismo ocurre con las personas ciegas contra las físicas, etc.

No se ha logrado llegar a un punto de acuerdo de ganar–ganar dentro de estas organizaciones, entendiendo que si algunas personas con discapacidad logran ser contratadas por empresas, éstas “abren” el mercado laboral hacia los que vienen detrás.

8.- Si bien el país ha avanzado mucho en temas de atención al cliente, no es normal que te atiendan bien en los negocios, en algunos casos pareciera que le hacen el favor a uno cuando va de compras. La concepción de buen trato al cliente no ha generado una cultura que permita al mismo tiempo dar propinas. Ninguna de las dos cosas son comunes en Bolivia, así que el maltrato es por ambos lados. Existen nuevas normativas para los reclamos, pero no una reglamentación de conocimiento general que indique donde debe quedarse un cliente cuando recibe un maltrato, en cuanto tiempo recibiría respuesta y como se resarce el daño causado. Si se quiere aplicar la RSE hacia los clientes, cada empresa (excepto en los Bancos) debe establecer su sistema de atención a clientes y reclamos, pero está al antojo de los operarios, actuando como jueces y parte para definir cómo solucionar un problema  o controversia. Al existir este conflicto de interés, cuando uno realiza un reclamo en una empresa, los funcionarios de la misma utilizan sus habilidades de ventas para evitar que el reclamo se vuelva público, ofreciendo una serie de ventajas que terminan siendo paños fríos para un problema mucho más profundo. Tampoco se llama la atención al trabajador que trato mal a un cliente y por tanto el trato sigue siendo el mismo hacia los nuevos clientes.

9.- La Ley General del Trabajo cuenta con muchas inspiraciones para la RSE, pero se estancó en un momento histórico de las fábricas y obreros en Bolivia ya que data de la década del 40. Al quedarse rezagada, muchos artículos no son aplicables en oficinas y por ende, nadie (o muy pocas empresas) la cumple. Una nueva Ley General del Trabajo está en marcha (posiblemente como Código) y deberá ser un referente no solo para las buenas prácticas laborales, sino también para las acciones de RSE al interior de una empresa, sea cual fuere el sector.

10.- Con todo lo que se viene en RSE para Bolivia, considero que el país tiene dos opciones: O se “transversalizan” los conceptos de RSE en todos los Ministerios y Autoridades Competentes, de tal manera que cada una de estas instancias controle los diferentes sectores de la economía en el país o surja un Viceministerio de Responsabilidad Social Empresarial que lidere el proceso, armonice las normas, las adecúe y operativice en los sectores públicos,  privados y mixtos del país.

 

 

*Todos los artículos de opinión que se difunden a través de este medio de comunicación son de entera responsabilidad de sus autores.



[1] Javier Espada Valenzuela es escritor y consultor en RSE. Escribió el primer libro sobre RSE adecuado al contexto social, económico y político de Bolivia. Es experto en el tema y docente en diferentes universidades y centro de estudios.

Categorías Opinión, RSE

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