Los 5 dilemas ambientales de la RSE

RSE M Ambiente(Javier Espada Valenzuela)[1] .- Hace un tiempo atrás la experta argentina de RSE María Fernanda Soria, me compartió un artículo de Leonardo Boff sobre el nuevo pacto ambiental que debería tener el ser humano para seguir siendo parte del planeta[2]. En el documento de referencia Boff plantea que la humanidad requirió de un pacto social en el pasado para llegar a un acuerdo que permitió alcanzar la civilización tal como la conocemos, pero que dadas las circunstancias actuales, es momento de comenzar a pensar en un acuerdo con la madre tierra que comprenda equilibro en nuestras acciones para nuestra propia subsistencia.

Este año pasará a la historia como uno en que los niveles de contaminación mundial han alcanzado cifras inimaginables y en muchos casos irreversibles. Cochabamba (ubicada en el corazón de Bolivia y de Sudamérica), que antes se jactaba de tener el cielo más puro de América, es la cuarta ciudad más contaminada de Latinoamérica, después de las ciudades de Lima (Perú), Rancagua y Chillán (Chile), de acuerdo al último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A pesar que la RSE comprende un enfoque tripartito o Triple Bottom Line (Aspectos: Económico, Social y Ambiental), ha sido justamente el aspecto medioambiental uno de los más flojos en desarrollarse en términos de gestión de las empresas en Bolivia. El Triple Bottom Line, establece además, que debe existir equilibrio entre estos tres aspectos, lo que significa que no podemos estar actuando muy bien en uno o dos aspectos, sino que se debe avanzar en los tres aspectos de forma integral, de manera interrelacionada entre las causas y consecuencias de las operaciones diarias y con enfoque transversal a toda la gestión empresarial.

Se han tenido pocos avances porque se ha primado más lo social y económico del enfoque tripartito, contrariamente a la promoción y todos los esfuerzos internacionales del Presidente Morales por la Protección de los Derechos de la Madre Tierra.

En ese sentido, considero que existen 5 dilemas en el aspecto medioambiental de la RSE en Bolivia:

  1. El enfoque verde todavía es abstracto para algunos sectores empresariales y no es considerado como decisión estratégica en los mandos ejecutivos. En varios eventos del 2014 (Aunque usted no lo crea) se han presentado como “acciones de RSE” la impresión de documentos en ambas caras de la hoja de papel, cambiar a focos ahorradores o revisar los grifos de lavamanos para evitar el desperdicio de agua. Para expertos en medioambiente y RSE, estas acciones resultan paliativas y que en sí mismas no tienen impacto importante sobre la contaminación diaria de las empresas e industrias. Por ejemplo: Para una sociedad que conoce a las curtiembres en Cochabamba que bota sus desechos químicos al río, poco importa en términos de impacto ambiental si recicla papel o ahorra agua en sus instalaciones. Trabajar en serio el tema y no caer en un activismo que realiza acciones porque está de moda “parecer verde” es insostenible. Este es uno de los principales desafíos.
  2. En muy pocas empresas existe un experto ambiental o alguien internamente que se preocupe por los niveles de contaminación. En las empresas extractivas esto se ha vuelto primordial dadas las exigencias normativas y el alto impacto ambiental de sus operaciones. Es posible que la normativa cambie en Bolivia y sea más rigurosa, lo que llamaría a varios sectores empresariales a estar atentos a estos cambios para adaptarse lo más rápido posible.
  3. La normativa ambiental actual tiene muchos vacíos que ocasionan también debilidad institucional para controlar y categorizar de mejor manera a las empresas. La corrupción también permite que varias empresas se escapen del control ambiental, por un lado se consideran Categoría 4 (Contaminación Cero) a empresas visiblemente contaminantes y pertenecientes a otra Categoría y por otro no se exige la Evaluación de Impacto Ambiental a quienes deberían presentar esta información dadas sus características y rubro.
  4. No existen indicadores nacionales, segmentados por sectores empresariales y rubros, que midan los avances en la temática ambiental de RSE sobre el impacto de las operaciones. Muchos lineamientos internacionales están descontextualizados a una realidad cuya estructura económica está compuesta por el 95% de micro y pequeñas empresas, la mayoría informales.
  5. La RSE sigue siendo voluntaria y por tanto el ritmo hacia la toma de conciencia sigue a paso lento, porque se confía mucho en la capacidad que tiene el ser humano para corregir o enmendar sus errores, aunque en materia medioambiental es posible que el daño para las futuras generaciones llegue antes que la reparación.

No existe país en el mundo que haya logrado un equilibrio entre el progreso económico y la protección del medioambiente. En algún momento de su historia los países industrializados se han encontrado con el dilema de darle más importancia a uno u otro aspecto y lo que se ha sacrificado ha sido precisamente al medio ambiente. El reciente fracaso de la COP20 sobre la reducción de las emisiones de CO2 para hacer frente a la crisis climática, ambiental y sistémica causada en su mayor parte por los países industrializados, demuestra que sigue primando el dinero sobre la sostenibilidad del planeta.

No tomar a la ligera el aspecto medioambiental de la RSE podría ser un paso hacia la integralidad de las acciones. No desconectarlo de lo económico y social permitiría promover la reparación, recuperación y mitigación de manera tangible y medible sobre los impactos ambientales para la preservación no solo de la empresa, sino de los seres humanos que la conforman.



[1] Javier Espada Valenzuela es experto en Gestión de la RSE en el Estado Plurinacional de Bolivia.

[2] www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=645

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