¿Y si todos fuésemos responsables?

¿Y si todos fuésemos responsables?

Javier Espada (2)Javier Espada Valenzuela (1).-  “Todo cambia, sobre todo tu sentido de la responsabilidad. Mis hijas sacan lo mejor de mí. Ellas esperan que yo sea el mejor siempre y por eso trato de serlo” (K. Bryant)

Un amigo mío me decía el otro día mientras tomábamos un café, que le encantaría regresar a  sus 25 años pero con la experiencia que tenemos ahora, bordeando los cuarentas. Escuché decir lo mismo a una profesora en el colegio y creo que con el pasar de los años se va volviendo un deseo recurrente a medida que vamos creciendo en conocimiento y sabiduría, más aún cuando el reloj comienza a marchar al revés.

Cuando era joven, desobedecí a mi papá y tuve un accidente automovilístico que casi le cuesta la vida a mis acompañantes. Mi papá siempre me decía que no corra, que tenga cuidado con lo que haga porque mis acciones tienen repercusiones en los otros. Pero, ¿quiénes son los otros?

Recuerdo todo acerca del día del accidente; el salir nervioso de casa; el reír con mis amigos; el correr en la avenida y luego el accidente, que pasó tan rápido como lo recuerdo. Muchas veces me pregunte: ¿Por qué a mí? No era mal alumno, no estaba ebrio, simplemente después se verificó que el auto tenía algunas fallas en las llantas. Sin embargo, decir que soy inocente no es cierto. Sí fue mi culpa. 20 años después me invitaron a celebrar el aniversario de promoción y tuve la oportunidad de dar algunas palabras, dije que lo sentía y que esperaba me perdonen, algunos me dijeron que lo olvide y que ya debía superarlo. Pero no lo hice por ellos, sino por mí.

A pesar que lo dije después del accidente a cada uno de mis amigos que estaban conmigo ese trágico día, sentía que debía decirlo de frente y sin miedo. Porque al final, los otros somos nosotros batallando contra nosotros mismos, las heridas de nuestras irresponsabilidades quedan en forma de cicatriz o de recuerdo negativo que toman el mismo tiempo exacto en curarse.

En la vida tenemos muchas oportunidades para ser responsables o irresponsables. Desde que salimos de casa hasta que volvemos con los que amamos. El día entero tomamos decisiones grandes y pequeñas y a medida que nos vamos volviendo viejos estas decisiones pueden sellar el destino de nuestras  vidas (y posiblemente el de otras). Entender que en cada paso que damos nos deberíamos estar preguntando si es lo correcto se torna vital.

Todos tenemos esa pequeña y suave voz que nos dice hasta dónde debemos llegar. Algunos le llaman conciencia. Esa voz es la de un padre, de un hermano, de un amigo, de la esposa, pero también es nuestra propia voz diciéndonos que lo que estamos haciendo no está bien o no es correcto. Nos anda machacando con que lo que haremos traerá consecuencias y que después deberemos dar la cara por esas consecuencias, porque eso también es lo correcto.

Ser responsable solo depende de nosotros mismos, de nadie más. No existe pequeña o gran irresponsabilidad. Es un término absoluto, como la corrupción o la muerte. Hacer el bien, no es una declaración en algún libro sino que debe ser el faro que guíe nuestros corazones, aún en los momentos más oscuros.

Como si eso fuera poco, lo peor (o mejor) de volverse padre o madre, es que esa voz adquiere  rostro. En nuestras mentes aparece un pequeño rostro de alguien que nos recuerda a nosotros mismos, pero que no somos nosotros. Y así como nos arranca lágrimas de emoción cuando esa personita crece y logra cosas, también nos ayuda a tomar decisiones difíciles, que no las hubiésemos tomado si ellos no existieran en este mundo. Es en ese momento que nos damos cuenta que la vida es circular y no lineal.

El comediógrafo Plauto en el siglo 254 a.c. decía: “Lupus est homo homini, quom qualis sit non novit”. Lobo es el hombre para el hombre, cuando desconoce quién es el otro. Vamos por la vida creyendo que el otro es ajeno a nosotros, que nuestras acciones no regresarán a nosotros de alguna manera o a nuestras familias. El otro también puede ser alguien que amamos más que a nosotros mismos.

Don Bosco, el fundador de la Congregación Salesiana era un excelente orador, entre otras cosas. Esta historia me la contó un sacerdote en medio de una capacitación. Cuando Don Bosco viajaba a Europa a conseguir fondos para seguir con las obras en Latinoamérica, se reunía con empresarios, nobles y acaudalados. En una de esas visitas, uno de esos millonarios le dijo: ¿Por qué tengo que dar fondos a una obra tan lejos, con niños que no tienen nada que ver conmigo?. Don Bosco respondió: Si no me das fondos ahora para ayudar a que esos niños sean hombres de bien, en el futuro esos niños vueltos hombres te lo pedirán de la misma manera con una pistola apuntando a tu cabeza”.  ¿Se imaginan como serían nuestras ciudades si hubiésemos sido responsables con los niños de la calle hace 15 años atrás? Y ahora nos quejamos de esos chicos y de la inseguridad ciudadana, porque en su momento creímos que era problema de otros. Ese problema, es nuestro problema! Y lo será también de nuestros hijos. Entonces, ¿Qué mundo queremos dejarles a ellos, partiendo desde hoy?

Renunciar a un trabajo, despedir a una persona, dejar de ser amigo de alguien, dejar de admirar a un líder. Todas son válidas si sus acciones vulneran valores y principios básicos de nuestra sociedad, esa sociedad en la que se encuentran nuestros hijos, padres, hermanos, esposos. No importa si somos empresarios, empleados, políticos, periodistas, carpinteros u obreros. Si todos fuésemos responsables y asumiésemos los problemas juntos, sin lugar a dudas que viviríamos en un mejor lugar.

A cada minuto se abre la posibilidad de construir un mejor país. No sobornando, no ganando a como dé lugar, no dañando a otros, no mintiendo, no violando las normas, no botando basura.

Si todos fuésemos responsables y lo hiciéramos juntos no habría forma de perder como especie. Pero a veces siento que simplemente nos conformamos con que ese otro, que no sabemos quién es, haga algo. A veces no estoy tan seguro de que si lo que queremos es vivir o sobrevivir.

 

(1) Javier Espada Valenzuela es experto en RSE en el Estado Plurinacional de Bolivia

Categorías Opinión

Comentarios

  1. EVELIN
    EVELIN 1 marzo, 2016, 18:38

    MUY BUENA REFLEXIÓN, MUCHAS VECES NO SOMOS CONSCIENTES DEL PRESENTE, DEL AHORA. ESTOY SIGUIENDO SUS PUBLICACIONES DESDE HACE POCO; ME PARECE MUY INTERESANTE Y CIERTO LOS COMENTARIOS QUE HACE SIGA ASÍ, ESPERO VER PRONTO OTRA PUBLICACIÓN =)

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    • Jannett Oporto
      Jannett Oporto Autor 1 marzo, 2016, 19:34

      Estimada Evelin. Gracias por sus comentarios. Seguiremos informando sobre las acciones de RSE que desarrollan nuestras empresas. Saludos cordiales infoRSE.

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