La publicación conjunta de la Fundación IFRS y GRI busca facilitar a las empresas que cotizan en bolsa la elaboración de reportes integrados sobre sus impactos, riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático, al articular de forma complementaria los requisitos de GRI 102 e IFRS S2.
ESG/HOY.- La Global Reporting Initiative (GRI) y la Fundación IFRS (IFRS Foundation) sellaron un hito en la evolución de la rendición de cuentas corporativas: una declaración conjunta que explica cómo aplicar juntos los Estándares GRI y los Nuevos Estándares de Divulgación de Sostenibilidad de la IFRS (ISSB) para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero.
El documento no sólo refuerza el vínculo forjado desde 2022 entre ambos organismos, sino que ofrece una ruta de implementación práctica para las sociedades anónimas que enfrentan la creciente presión de distintos grupos de interés, desde inversores hasta comunidades locales.
Para las empresas, la gestión de la información climática es doblemente crítica: deben comunicar a los inversionistas los riesgos y oportunidades que el cambio climático supone para su modelo de negocio, al mismo tiempo que informan a un abanico más amplio de stakeholders sobre sus impactos ambientales y sociales. La conjunción de GRI 102: Cambio Climático 2025 e IFRS S2: Divulgaciones Relacionadas con el Clima, permite a cumplir ambos objetivos de forma eficiente, evitando reportes superpuestos y garantizando coherencia en la información divulgada.
Planificar la transcición
Uno de los ámbitos clave de este trabajo conjunto es la planificación de la transición. Mientras IFRS S2 exige que las empresas describan su plan de transición, incluyendo supuestos, dependencias y métricas de seguimiento, GRI 102-1 amplía el foco al impacto de esas acciones en las comunidades, los recursos y la estrategia de negocio. De este modo, una organización puede presentar, en un solo informe, sus metas de reducción de emisiones y el gasto asociado, junto con el efecto previsto en empleos, poblaciones vulnerables y biodiversidad.
En materia de adaptación climática, la complementariedad también resulta evidente. GRI 102 exige un nivel de detalle sobre los efectos de las medidas de adaptación en trabajadores, pueblos indígenas y ecosistemas, así como un balance de resultados. Por su parte, IFRS S2 se centra en los riesgos y oportunidades que dichas medidas plantean para la creación de valor a largo plazo. Para una sociedad anónima, esto significa poder demostrar tanto cómo protege sus operaciones y su cadena de suministro frente a fenómenos climáticos extremos, como el impacto financiero que estas acciones representan para sus accionistas.
Responsabilidad y rentabilidad
El concepto de justa transición adquiere especial relevancia en el reporte de las sociedades anónimas, donde el equilibrio entre responsabilidad social y rentabilidad es un delicado acto de malabarismo. GRI 102 solicita información sobre formación y recolocación de la fuerza laboral, políticas de terminación y equidad salarial, mientras que IFRS S2 pide revelar cómo la empresa gestiona los riesgos laborales derivados de la transformación hacia una economía baja en carbono. Las compañías que cotizan en bolsa, conscientes de las repercusiones reputacionales y regulatorias, ahora disponen de un marco sólido para narrar su compromiso con una transición inclusiva.
Otro avance práctico es la utilización de los datos de emisiones reportados bajo IFRS S2 para satisfacer de manera equivalente los requisitos de GRI 102. Las sociedades anónimas que midan las emisiones de alcances 1, 2 y 3 siguiendo el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (2004) podrán referenciar esos mismos números en su contenido GRI, reduciendo duplicaciones y acelerando la preparación del informe. Baste con incluir en el índice de contenido de GRI el enlace a las secciones del informe IFRS donde se detallan esas emisiones.
La convergencia de estos estándares llega en un momento clave para las sociedades anónimas de todo el mundo, que deben responder simultáneamente a regulaciones más estrictas, a exigencias de inversores ESG y a un público cada vez más consciente de la huella ambiental de las grandes corporaciones. Tener un sistema modular y alineado de reporte no sólo ahorra tiempo y recursos internos, sino que también ofrece transparencia y comparabilidad, fundamentales para mantener la confianza de los mercados de capitales.
Según los expertos esta a declaración conjunta de GRI e IFRS Foundation marca un antes y un después en la forma en que se construye el relato climático: es una invitación a contar una historia completa, que integre visión financiera y compromiso social, al servicio de una transición justa y resiliente.
Aquí puedes leer la declaración conjunta.
Fuente: https://www.esghoy.cl/




















