PDF IASA- – ESPECIAL INDUSTRIAS CON IMPACTO 2025
Una historia que conecta campo, industria y sostenibilidad
En Bolivia hay nombres que no se olvidan cuando se habla de la transformación del campo. Uno de ellos es Industrias de Aceite S.A. (IASA). La compañía nació en Cochabamba en 1944, de la mano de la familia Said, con un objetivo claro: industrializar el algodón boliviano.
El paso del tiempo llevó a IASA a expandirse a Santa Cruz, donde iniciaron cultivos de girasol, sorgo y, sobre todo, soya. Ese grano, que entonces apenas empezaba a cultivarse en la región, se convirtió en el corazón de la empresa y en uno de los pilares de la agroindustria nacional. Paralelamente, en 1975, surgió la Sociedad Aceitera del Oriente (SAO), una empresa que marcaría un antes y un después en la industria oleaginosa.
Poco después, en los años 80, la llegada del Grupo Romero de Perú potenció la capacidad de molienda de IASA y abrió la puerta a exportaciones que colocaron a Bolivia en el mapa mundial de los derivados de soya.
Décadas más tarde, en 2019, la fusión de IASA con SAO y su adquisición por parte de Alicorp redefinieron el modelo de negocio. Y en 2024, bajo el liderazgo de ASAI Capital Holding, se inició una nueva etapa con la compra de IASA por el Grupo ASAI, conformado por siete destacados consorcios y empresarios de distintos rubros, bajo el liderazgo de Carlos Kempff como presidente del Directorio y Diego Moreno como CEO, marcando así un nuevo capítulo de transformación para la agroindustria boliviana.
“Esta nueva etapa no es solo un cambio de nombre, es un compromiso con el país y con la sostenibilidad”, resume Diego Moreno, gerente general de IASA.
Una apuesta por Bolivia
Hoy IASA es uno de los principales exportadores del país, llevando producto boliviano a destacados mercados de la región andina y obteniendo reconocimiento por su calidad.
Detrás de ese logro está un equipo altamente capacitado, en su mayoría profesionales y técnicos bolivianos que crecieron junto con la industria. La estrategia, sinembargo, trasciende las fronteras nacionales: la compañía se integra con R.Trading en Perú y con operaciones en Uruguay, expandiendo la huella de Bolivia en la región.
IASA además impulsa una cultura organizacional orientada al liderazgo, la innovación, la eficiencia y la excelencia en la experiencia del cliente, con un equipo comprometido y en constante evolución; se basa en valores que definen su identidad y guían su forma de trabajar. Estos valores se ponen en acción mediante prácticas clave:
- Crecemos con pasión, crecer no es un objetivo: Es nuestro modo de vida.
- Innovamos continuamente, la innovación es parte de nuestro ADN.
- Nos centramos en el cliente, nuestra cultura gira entorno al cliente.
- Somos excelentes, convertimos la excelencia en un hábito.
- Integridad y respeto, Cuidamos lo que importa: las personas y el entorno.
Soya: la proteína del futuro
La historia de IASA es inseparable de la producción de soya en Bolivia. Este grano, que alguna vez fue secun – dario en el mercado, hoy es una de las fuentes de pro – teína vegetal más importantes del mundo. Versátil, de bajo impacto ambiental y con múltiples usos, la soya alimenta tanto a personas como a animales, pero tam – bién está presente en bioplásticos, biocombustibles, cosméticos, pinturas entre otros.
El dato es elocuente: la producción mundial alcan – za aproximadamente a los 421 millones de toneladas. Bolivia aporta con 4 millones, o sea un 1% del total. Pero su importancia no está en el volumen, sino en el impacto, para un planeta que busca reducir la huella ambiental de sus alimentos, la soya boliviana es una alternativa estratégica.
“Producir soya no es solo una oportunidad agríco – la, es una necesidad para la seguridad alimentaria glo – bal”, destaca Moreno.
Además, la empresa ha diseñado un modelo que integra a productores y comunidades, bajo el lema “Cultivar, Conservar y Conectar”. Tres verbos que resu – men su visión: producir con responsabilidad, proteger los recursos naturales y tender puentes entre quienes hacen posible la cadena agroalimentaria.
Acciones de sostenibilidad
IASA impulsa una serie de proyectos de sostenibili – dad que demuestra que la industria y la naturalezaconvivir en armonía. Bosque Ecológico: un sistema único en Bolivia donde las aguas residuales industriales se transforman en agua potable, almacenada en una laguna artificial que hoy funciona como refugio de biodiversidad, con aves, peces y ganado en un ecosistema recuperado.
Además, la empresa fortalece su compromiso ambiental con otros programas de gran impacto: Programa de Soya Sostenible, que promueve titulación de tierras, prevención del trabajo infantil, uso responsable de agroquímicos y mapeo de zonas de cultivo; Campo Limpio, en alianza con APIA, recolecta más de medio millón de envases de agroquímicos al año; Concurso de Productividad, premia a productores destacados en prácticas sostenibles; y Amigos sobre ruedas, fomenta la seguridad vial y la profesionalización de transportistas, un eslabón clave en la cadena agroindustrial.
Para IASA, la sostenibilidad, es el único camino posible, ya que los mercados exigen cada vez más productos responsables con el entorno. Su trayectoria lo respalda: desde sus inicios con la industrialización del algodón hasta su consolidación como uno de los mayores exportadores de soya del país, la compañía ha crecido manteniendo siempre un principio básico: impulsar el progreso del campo boliviano.
Hoy, con 80 años de historia, IASA se reafirma como una compañía que produce con eficiencia, genera empleo, exporta valor agregado y protege el medioambiente. Es un actor estratégico para Bolivia y para su futuro alimentario, porque trabaja extendiendo el horizonte agroproductivo de forma innovadora, ética y sostenible.
Diego Moreno Meneses, Gerente General de IASA
Es ingeniero comercial con 25 años de experiencia en el sector del agronegocio y un MBA en Administración de empresas. Actualmente, se desempeña como CEO de Industrias de Aceite S.A. (IASA), liderando estrategias de crecimiento e innovación en la industria.
Además, ocupa roles clave en diversas organizaciones del sector, siendo director de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB) y la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (CADEX). Asimismo, es past presidente de FUNDACRUZ.
A lo largo de su trayectoria, demostró su compromiso con el desarrollo agrícola, el cual se refleja en su labor promoviendo iniciativas de sostenibilidad y avance tecnológico en la agroindustria.

























