Las cinco investigaciones se constituyen en evidencia cualitativa inédita que desvela cómo el incesto, las agresiones en línea, la impunidad judicial y las normas sociales perpetúan el flagelo de la violencia sexual en el país.
Investigaciones en Ciencias del Comportamiento (IICC) de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (U.C.B.), junto al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Save the Children y Misión Internacional de Justicia (IJM), presentaron cinco investigaciones cualitativas pioneras que revelan las múltiples dimensiones de la violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y mujeres en Bolivia.

El evento, titulado “Que la Verdad nos Mueva”, se llevó a cabo el 26 de junio en la sede La Paz de la U.C.B., y congregó a autoridades municipales, representantes del Ministerio Público, activistas, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil y sobrevivientes de violencia sexual. El 27 de junio, se realizó un segundo evento de socialización de las investigación en el restaurante Manq’a de la zona de Sopocachi, con medios de comunicación, periodistas, activistas y otros actores de la sociedad civil.
La convocatoria, a ambos eventos, buscó no solo evidenciar la magnitud del problema, sino provocar una reflexión profunda que derive en acciones concretas.
Cinco estudios, una mirada integral
Las investigaciones presentadas abordan la violencia sexual desde múltiples dimensiones y aportan datos cualitativos actualizados que permiten comprender con mayor profundidad sus causas, dinámicas y consecuencias.
- Normas sociales de género
Se evidencian creencias y costumbres que refuerzan la violencia sexual: se normaliza el control masculino, se culpa a las víctimas y se minimizan las agresiones. En algunas regiones, prácticas como el matrimonio infantil o las agresiones grupales durante fiestas aún se consideran “tradiciones”. Además, muchas denuncias se resuelven fuera del sistema judicial por presión social. - Sistema judicial lento y revictimizante
Solo el 33% de los casos denunciados llega a la etapa preparatoria y apenas el 2,5% concluye con sentencia. La lentitud, la falta de medidas de protección y la revictimización institucional continúan siendo barreras graves para la justicia. - Obstáculos estructurales y cultura de silencio
Factores como el adultocentrismo, el miedo a afectar la reputación familiar y la desconfianza en las instituciones impiden que muchas víctimas denuncien. A pesar de los avances legales, la percepción de que “no servirá de nada” aún prevalece. - Incesto y violencia dentro del hogar
El 42% de los casos de violencia sexual ocurre en el entorno familiar. Las investigaciones revelan patrones de incesto intergeneracional y una cultura de silencio que impide la activación de medidas de protección, incluso cuando los cuidadores tienen conocimiento del riesgo. - Violencia en entornos digitales
El 16,4% de niñas, niños y adolescentes ha recibido imágenes o mensajes sexuales no consentidos, con una prevalencia mayor entre adolescentes mujeres de 15 a 17 años. En muchos casos, los agresores eran personas conocidas, tanto presenciales como digitales.
Obra de teatro
En el evento de presentación de los hallazgos los organizadores presentaron una innovadora obra de teatro construida a partir de las propias evidencias de los estudios, desarrollada en colaboración con el Teatro Grito. Este formato artístico facilitó un espacio de diálogo entre todos los participantes.
Las recomendaciones más destacadas fueron:
- Reforma del sistema de justicia: urge capacitar a jueces, fiscales, abogados y personal técnico para que actúen con sensibilidad, evitando la revictimización y acelerando los procesos.
- Fortalecimiento del rol de la familia: se propuso recuperar la función protectora de las familias, promoviendo una comunicación clara, honesta y afectiva sobre los riesgos de violencia sexual.
- Educación integral con enfoque en valores: se llamó a una educación sexual honesta y adecuada a cada etapa del desarrollo, alejada de estigmas o distorsiones mediáticas, como base de la prevención.
Para Marcela Losantos, coordinadora del IICC, este evento reafirma el compromiso de la Universidad Católica Boliviana con la sociedad: “Somos una universidad comprometida con los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Queremos que la academia aporte evidencia útil, cercana y transformadora. No basta con investigar: debemos movilizar el conocimiento en favor de la justicia y el bienestar”, dijo.


















