Pacto Verde de Mujeres Indígenas Rurales es un documento colectivo que recoge propuestas y compromisos para la defensa de la biodiversidad, la protección de los territorios y la incidencia en políticas públicas locales, nacionales e internacionales. El documento da cuenta que la Declaración de la Cumbre realizada en Santa Cruz estable cinco caminos hacia 2030, los mismos que ya están en marcha.

Pacto Verde
De la Cumbre de Cusco en 2022 y su declaración a la Cumbre de Santa Cruz en 2025, hemos construido un movimiento de mujeres indígenas rurales que defiende la vida. Hoy reafirmamos nuestro Pacto Verde, nutrido por las experiencias, voces y compromisos que han florecido en esta III Cumbre Internacional.
A continuación, los testimonios compartidos nos recuerdan que nuestros 5 Caminos hacia el 2030 ya están en marcha:
Guardianas del Agua: Desde las montañas andinas hasta la Amazonía, y de tantas regiones hermanas, aprendimos que cada gota cuidada es un acto de justicia. Las experiencias de nuestros territorios y la defensa de las fuentes de agua frente a agroquímicos nos muestran que la innovación y la organización comunitaria garantizan agua y esperanza para las generaciones futuras. Por todo ello, nos comprometemos a defender el agua como bien común, resistiendo su privatización, liderar sistemas comunitarios de gestión hídricos con participación de mujeres, Implementar tecnologías ancestrales para captación y conservación del agua y proteger cuencas y humedales frente a amenazas extractivistas.
Defensoras de los Bosques: Las mujeres bomberas y guardianas del bosque nos recordaron que resistir los incendios y la deforestación es también abrazar el fuego con valentía. Cada árbol sembrado, es un acto de resistencia y de amor por laMadre Tierra. En consecuencia, nos comprometemos a detener la deforestación mediante vigilancia comunitaria, a restaurar ecosistemas con especies nativas y saberes ancestrales, a fortalecer la soberanía alimentaria con prácticas agroecológica y a combatir incendios con sistemas de prevención tradicionales.
Economías Circulares y Regenerativas: Desde la gestión comunitaria de residuos que se transforman en emprendimientos hasta las ferias productivas que fortalecen las economías locales, reafirmamos que nuestros pueblos no solo resisten: crean, innovan y construyen futuro. Por tanto, nos comprometemos a transitar hacia la agroecología y emprendimientos verdes liderados por mujeres, adoptar el principio de basura cero: reducir, reutilizar, reciclar, compostar, crearredesde comercio justo y cooperativas de reciclaje y transformar residuos en oportunidades económicas sostenibles.
El territorio como cuerpo vivo y memoria ancestral: Hemos recordado que la defensa de los territorios no es solo una acción política o técnica: es un acto profundamente espiritual. El territorio es más que tierra, es cuerpo vivo; es cultura,es historia, es identidady es futuro. Cada río, cada bosque, cadamontaña guarda la memoria de nuestras abuelas y la esperanza de nuestras hijas. Por ello, nos comprometemos a tomar acción para exigir justicia ambiental y climática.
Voces que Transforman Decisiones: Cada relato compartido en esta Cumbre confirma que sin las mujeres indígenas no hay futuro. Nuestras voces no son adorno: son imprescindibles en las agendas ambientales y sociales. Exigimos representación paritaria,políticaspúblicasconenfoquedegéneroeinterculturalidad, y que se cumplan los compromisos internacionales con nuestras comunidades. Por ello, nos comprometemos a exigir representación paritaria en espacios de decisión ambiental, garantizar cumplimiento del Acuerdo de Escazú y marcos jurídicos ambientales, formar y fortalecer defensoras ambientales con capacidades técnicas y jurídicas y a llevar nuestras soluciones a espacios globales como las Conferencias de las Partes de las Naciones Unidas (COP).
En nuestras casas, nos comprometemos a realizar prácticas de consumo responsable y enseñanza a nuevas generaciones.
En nuestras comunidades, nos comprometemos a apoyar las Organizaciones de mujeres para gestión ambiental
En nuestros municipios nos comprometemos a seguir impulsando la incidencia en políticas públicas locales.
En el mundo nos comprometemos a seguir impulsando la Participación en redes globales y espacios internacionales.
Hoy declaramos que este Pacto Verde es también espiritual y cultural. Cada ceremonia, cada palabra en nuestras lenguas originarias, cada canto, nos recuerda que defender el territorio es defender la vida, la memoria y el futuro de nuestros pueblos.
Por eso, nos comprometemos a seguir sembrando justicia, cuidando el agua, reforestando los bosques, construyendo economías circulares y alzando nuestras voces en todos los espacios de decisión.
Nuestro llamado al mundo es claro:
Financiamiento para proyectos liderados por mujeres indígenas y rurales.
Reconocimiento jurídico de nuestros derechos territoriales.
Protección efectiva a las defensoras ambientales
Que cada palabra pronunciada en esta Cumbre resuene en escuelas, parlamentos y comunidades. Que cada semilla sembrada florezca en acciones concretas. Porque con nosotras, otro mundo ya está germinando.



















