Forma parte del proyecto YAKU de Hábitat para la Humanidad Bolivia y beneficiará a 200 familias, reduciendo la contaminación y mejorando la calidad de vida en la zona
Doscientas familias de Laura Marka, una comunidad ubicada en el municipio de Achocalla, cuentan con una planta de tratamiento de aguas residuales, que permitirá reducir la contaminación en la comunidad y mejorar la calidad de vida de sus pobladores.
La Planta inaugurada el pasado miércoles 11 de marzo, es producto de un programa piloto y forma parte del Proyecto “Cerrando brechas: agua y saneamiento para barrios periurbanos en Bolivia” YAKU, ejecutado por Hábitat para la Humanidad Bolivia, con una inversión total de 84.360 bolivianos, y busca convertirse en un modelo replicable en otros barrios periurbanos del departamento, que actualmente sólo cuenta con la planta de Puchukollo en El Alto.
Durante el acto de entrega, la comunidad expresó su alegría por los cambios que se han generado en el último tiempo en la zona. La presidenta de la junta vecinal, Marta Apaza, señaló que “se han podido realizar mejoras fundamentales”, como la construcción de cámaras sanitarias, baños, lavanderías y tanques de recojo de agua, así como el financiamiento para la instalación de cámaras. “Todo esto está transformando la vida de nuestros vecinos”, aseguró.
Un criterio que compartió Alejandro Poma, presidente de la Asociación Comunitaria, quien destacó el trabajo desarrollado con diferentes urbanizaciones y que también ha permitido instalar sistemas de cosecha de agua y la planta que beneficiará a dos barrios grandes de Laura Marca. Además, indicó que realizarán las acciones necesarias para concretar la instalación de un sistema de agua potable en la zona, para lo cual ya cuentan con un fondo inicial.
A través de YAKU, Hábitat para la Humanidad Bolivia refuerza su compromiso de 40 años de servicio en el país, promoviendo soluciones de saneamiento que protegen el medio ambiente y la salud de las comunidades vulnerables.
Julio Aramayo, director ejecutivo de la organización, explicó que “la planta es producto del trabajo comunitario, de las familias, y eso es lo que hace que los proyectos sean exitosos”. Expresó su confianza en que no sea el último proyecto que Hábitat para la Humanidad Bolivia entregue en la zona, sino que las actividades puedan extenderse a otras comunidades del Municipio de Achocalla.
Por su parte, Uver Villalobos, gerente de Servicios de Hábitat para la Humanidad Internacional, expresó que el afán de la organización es impulsar el acceso a vivienda digna en América Latina, a través del acceso a saneamiento, agua potable y energía, como se está haciendo en Bolivia a través de Yaku. Por ello, pidió a los responsables de la planta y a los usuarios hacer un uso y mantenimiento adecuado de la infraestructura para que pueda servir por varias décadas.
El poder de las alianzas
La planta se construyó en el marco de un convenio interinstitucional con el municipio, que también entregó recursos para la compra de materiales de construcción, como fierro, maderas y concreto. A esto se sumó la participación y organización de los beneficiarios, pues este proyecto les permitirá mejorar sus condiciones de salud y calidad de vida, al garantizar la recolección, reconducción y tratamiento de sus aguas servidas. El objetivo es disminuir la contaminación ambiental en las quebradas y evitar deslizamientos.
La planta tiene una capacidad de procesamiento de 110 m3 diarios y retendrá el agua servida durante un día, para garantizar el proceso de tratamiento. Tiene dos cámaras, una de sedimentación y otra de filtración; y fue construida sin necesidad de ningún sistema de bombeo, ya que, por su ubicación estratégica, las aguas servidas llegan por gravedad. El proceso de diseño y construcción de este proyecto contó con la supervisión técnica y aprobación de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), que también tendrá a su cargo la operación.
Hábitat para la Humanidad Bolivia ingresa a la zona a solicitud de los vecinos, con proyectos de soluciones domiciliarias, como lavado de manos, cosecha de agua de lluvia y cámaras de inspección para conexión al alcantarillado. En Laura Marka, los vecinos solicitaron apoyo para la construcción de una planta de tratamiento de sus aguas servidas, que ahora les permitirá acceder al servicio de agua potable de EPSAS.
Este proyecto forma parte de una estrategia integral que incluye educación en higiene y gestión sostenible del agua potable y alcantarillado y que se desarrolla en comunidades rurales y barrios periféricos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.






















