Este primer inventario permitirá identificar prioridades de acción, comparar resultados en el tiempo y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia
FONPLATA completó por primera vez su inventario institucional de gases de efecto invernadero, estableciendo una línea de base para medir, gestionar y reducir las emisiones asociadas a sus operaciones administrativas en los países miembros.
El estudio, que cubre el período noviembre de 2024 – octubre de 2025, fue desarrollado por el equipo socioambiental con el apoyo de áreas administrativas y del personal de las seis oficinas del Banco en Santa Cruz de la Sierra, La Paz, Buenos Aires, Brasilia, Asunción y Montevideo.
Siguiendo el GHG Protocol Corporate Standard y la norma ISO 14064-1:2018, el inventario estimó emisiones directas, indirectas por consumo de electricidad y otras emisiones indirectas vinculadas a viajes, desplazamientos del personal, adquisiciones, residuos y consumo de agua.
La huella total estimada fue de 1.281,6 toneladas de CO₂ equivalente. El análisis muestra que la principal fuente de emisiones proviene de los viajes de trabajo, particularmente los vuelos, seguidos por las emisiones asociadas a los bienes y servicios adquiridos. En contraste, las emisiones bajo control directo del Banco representaron solo el 1,1 % del total, una característica común en instituciones financieras y de servicios.
Este perfil de emisiones refleja la naturaleza del trabajo de FONPLATA como banco de desarrollo regional, donde la presencia territorial y el acompañamiento a proyectos son esenciales. Al mismo tiempo, el inventario permite formular preguntas más precisas y tomar decisiones informadas sobre planificación de viajes, eficiencia energética, criterios de compras sostenibles y sensibilización del personal.
Este primer inventario permitirá identificar prioridades de acción, comparar resultados en el tiempo y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia. Asimismo, alinea a FONPLATA con prácticas ya consolidadas entre bancos multilaterales de desarrollo que reportan su huella corporativa.
A partir de esta experiencia, el Banco podrá institucionalizar la medición periódica de sus emisiones, definir metas graduales de reducción y profundizar en acciones orientadas a mejorar su desempeño, como parte de una agenda de sostenibilidad institucional en evolución.



















