Con estos recursos se modernizarán las redes de distribución, se incorporarán sistemas de medición inteligente, se mejorará la eficiencia energética e instalarán energías renovables en comunidades aisladas mediante sistemas fotovoltaicos
El Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un financiamiento de más de 204 millones de dólares para impulsar el Programa de Inversiones para la Transición Energética del Norte Amazónico Boliviano, una iniciativa estratégica que busca transformar estructuralmente el suministro eléctrico en una de las regiones más alejadas, biodiversas y socialmente importantes del país.
El Ministerio de Planificación del Desarrolló y Medio Ambiente informó que el financiamiento total alcanza a 204,2 millones de dólares en cuya estructura contempla recursos del BID, fondos concesionales del Clean Technology Parallel Fund y capital no reembolsable del Clean Technology Fund.
La operación financiera representa mucho más que una inversión en infraestructura: constituye una decisión histórica para avanzar hacia un modelo energético más moderno, eficiente, sostenible e integrado regionalmente.
Su objetivo central es fortalecer la seguridad energética del Norte Amazónico Boliviano mediante un servicio eléctrico confiable y costo-eficiente para hogares, instituciones públicas, comercios, industrias y sectores productivos que hoy enfrentan limitaciones por la distancia, la dependencia de sistemas aislados y el uso intensivo de diésel para generación eléctrica.
Esta iniciativa beneficiará directamente a cerca de 209 mil habitantes de Riberalta, Guayaramerín, Cobija y comunidades remotas de los departamentos de Beni y Pando, quienes podrán acceder a un servicio eléctrico más estable, limpio y asequible. Para miles de familias bolivianas, esto significa mejores condiciones para estudiar, producir, emprender, comerciar, acceder a servicios públicos y desarrollar actividades económicas con mayor seguridad y continuidad.
El programa será ejecutado por la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), entidad que tendrá a su cargo la gestión administrativa y operativa de las inversiones, incluyendo planificación, adquisiciones, fiscalización de obras, seguimiento, gestión ambiental y social, y coordinación con el BID.
La operación contempla condiciones financieras favorables, incluyendo recursos concesionales con plazo de hasta 30 años, lo que mejora significativamente las condiciones de financiamiento para el país y permite impulsar una inversión de alto impacto con sostenibilidad financiera.
Los recursos permitirán modernizar redes de distribución, incorporar sistemas de medición inteligente, mejorar la eficiencia energética e instalar energías renovables en comunidades aisladas mediante sistemas fotovoltaicos y soluciones de almacenamiento de energía. Estas acciones permitirán reducir pérdidas, mejorar la calidad del servicio y avanzar hacia una matriz energética más diversificada y ambientalmente sostenible.
El impacto fiscal y ambiental de esta operación será particularmente relevante. El programa apunta a disminuir de manera sustantiva el uso de diésel para la generación eléctrica en sistemas aislados, reduciendo la presión sobre la importación de combustibles y contribuyendo al uso más eficiente de los recursos públicos. La propuesta técnica señala que el programa permitirá reducir el consumo de diésel y evitar emisiones asociadas a la generación eléctrica, contribuyendo a los objetivos nacionales de mitigación y adaptación frente al cambio climático.
El Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente destacó que esta aprobación refleja la confianza del BID en las políticas impulsadas por el Estado boliviano para promover una transición energética responsable, alineada con los objetivos de desarrollo sostenible y con las prioridades establecidas en el Plan Bolivia (PDESA 2026-2030 y PGDESA 2035), así como en la capacidad del Estado boliviano para impulsar proyectos de desarrollo de alto impacto, alineados con las prioridades nacionales de crecimiento, integración, sostenibilidad ambiental y mejora de la calidad de vida.
Con esta operación, Bolivia tiene la oportunidad de dar un salto cualitativo en la transformación energética de su Amazonía: pasar de sistemas aislados y dependientes de combustibles fósiles a una infraestructura moderna, integrada, más limpia y orientada al desarrollo. Se trata de una inversión para el presente y para las futuras generaciones; una inversión que conecta territorios, protege recursos públicos, impulsa la productividad y reafirma el compromiso del país con una transición energética responsable e inclusiva.

















