Los beneficios económicos anuales derivados de la aplicación de las 25 medidas identificadas en este informe equivaldrían a 2,8 % del PIB mundial en 2035; 4,5 % del PIB mundial en 2050 y 11,4 % del PIB mundial en 2100
Por cada dólar invertido en abordar conjuntamente el cambio climático y la contaminación atmosférica puede lograr 15 veces más en beneficios económicos, según un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés). Esta cifra es superior a la obtenida al abordar por separado el clima y el aire limpio, e incluye tanto beneficios económicos de mercado como de carácter no comercial.
Publicado con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action (Activos ocultos: argumentos económicos y de salud en favor de la acción climática y el aire limpio) constituye la primera evaluación económica mundial comprensiva de las acciones integradas en materia de clima y aire limpio.
“Durante demasiado tiempo, hemos tratado la acción climática como un costo que debía gestionarse y la contaminación atmosférica como una consecuencia desafortunada del desarrollo. Este informe demuestra exactamente lo contrario: el aire limpio es un motor fundamental del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética y la estabilidad climática, un activo en el que debemos invertir”, afirmó Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA.
“Las soluciones probadas ya existen. Lo que nos falta es el liderazgo decisivo de los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas para aplicarlas con la rapidez y coordinación que exige esta crisis”, añadió.
Los beneficios económicos anuales derivados de la aplicación de las 25 medidas identificadas en este informe equivaldrían a 2,8 % del PIB mundial en 2035; 4,5 % del PIB mundial en 2050 y 11,4 % del PIB mundial en 2100.
En comparación, el 2,18 % del PIB mundial se destinó a subsidios explícitos a los combustibles fósiles en 2022, mientras que el 9,3 % del PIB mundial se destinó al sector salud en 2023.
Cada año de retraso en la adopción de medidas implicaría renunciar a más de US$ 1,5 billones anuales, equivalentes al 0,5 % del PIB, en beneficios combinados de mercado y no comerciales.
Incluso excluyendo los beneficios de bienestar no comerciales, las medidas generan un retorno aproximado de US$ 4 por cada US$ 1 invertido.
El retorno de US$ 15 incluye beneficios de mercado cuantificables, como la reducción del gasto sanitario, una mayor productividad laboral y la disminución de daños físicos, así como el valor monetario de reducir las muertes prematuras y de contar con poblaciones más saludables.
En 2025, la exposición a la contaminación atmosférica exterior causada por actividades humanas (PM₂,₅ y ozono) estuvo vinculada a una cifra estimada de 6,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo. La contaminación atmosférica doméstica estuvo relacionada con otros 2 millones de muertes prematuras, incluyendo alrededor de 300.000 niñas y niños.
A diferencia de evaluaciones anteriores, el informe incorpora los efectos económicos de las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica, incluyendo la presión sobre los servicios de salud y las pérdidas en productividad y bienestar.
En 2025, la contaminación atmosférica exterior contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, 2 millones de nuevos casos de demencia y millones de casos de infarto, enfermedades pulmonares, diabetes, accidente cerebrovascular y cáncer de pulmón.
Las medidas analizadas en el informe abarcan seis sectores: energía y sistemas de combustibles fósiles; industria; transporte; agricultura y sistemas alimentarios; cocina y calefacción residenciales; y gestión de desechos. Además, combina medidas de descarbonización a largo plazo con otras dirigidas a los supercontaminantes, como el metano, el carbono negro y los hidrofluorocarbonos (HFC).
Figuran la expansión de las energías renovables y la eficiencia energética; el aumento de las soluciones de cocina y calefacción limpias; normas más estrictas sobre emisiones y eficiencia vehicular; inspección y mantenimiento de vehículos; vehículos eléctricos y combustibles marítimos bajos en azufre; recuperación del gas asociado para poner fin a la ventilación y quema rutinarias y reducir las fugas de petróleo y gas; gestión del ganado y del estiércol; uso más eficiente de fertilizantes; mejora del cultivo de arroz y alternativas a la quema de residuos agrícolas; mejor gestión de desechos sólidos y aguas residuales; y la reducción progresiva de los HFC.

















