Los 11 años comprendidos entre 2015 y 2025 fueron los 11 años más cálidos jamás registrados, según un informe de marzo de la Organización Meteorológica Mundial.
(BBC News Mundo- Alejandra Martins) “No vamos a recuperar, al menos en ningún futuro predecible, el clima y la atmósfera ya perdidos”, dijo a BBC Mundo el climatólogo ecuatoriano Raúl Cordero.
“Pero eso no significa que uno tiene que dejarse estar. No, porque todavía podemos perder más”, agregó.
Cordero, quien trabajó durante años en Chile y realiza numerosas investigaciones en la Antártica, es actualmente profesor de la Universidad de Groningen en Países Bajos.
Desde incendios a olas de calor e inundaciones, “hay una epidemia de eventos extremos alrededor del mundo, que están volviéndose cada vez más intensos y cada vez más frecuentes”, señaló.
Los 11 años comprendidos entre 2015 y 2025 fueron los 11 años más cálidos jamás registrados, según un informe de marzo de la Organización Meteorológica Mundial.
Cordero explicó por qué el hemisferio norte se está calentando casi al doble de rápido que el hemisferio sur, qué esperar del efecto combinado del cambio climático y El Niño, y cómo, a pesar de todo, encuentra motivos de esperanza.
Al presentar su informe de este año del estado del clima en Reino Unido, el Servicio Meteorológico británico dijo que “el clima del siglo XX ya no existe”. ¿Está de acuerdo con esto?
Sí, estoy plenamente de acuerdo. El clima en último término depende de la atmósfera, y la atmósfera con la que nacimos usted y yo ya no existe. El planeta en el que nosotros nacimos ya no existe.
EL Niño y los extremos meteorológicos opuestos
(Inforse) La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó, a nivel global, sobre el avance de El Niño entre los meses de agosto y octubre con temperaturas por encima del promedio, sequías prolongadas en algunas regiones e inundaciones en otras, además de mares muy calientes que aumentan el riesgo de eventos extremos
Según la OMM y la ONU, América Latina experimenta extremos meteorológicos opuestos de forma simultánea. En este contexto Bolivia atraviesa una situación climática altamente compleja e inestable, bajo los efectos de un agresivo fenómeno de “El Niño” que genera sequía profunda, alertas por vientos destructivos de más de 60 km/h y lluvias esporádicas pero intensas.
Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), la escasez de precipitaciones se agudizará entre agosto y octubre y se prevé que el impacto más crítico de las olas de calor y la escasez de agua se consolidará a nivel nacional entre noviembre de 2026 y enero de 2027




















