Santa Cruz y Tarija son los departamentos con mayor territorio consumido, sumando cerca de 30,000 hectáreas devastadas por el fuego de manera conjunta en zonas agrícolas y forestales
Los incendios forestales registrados en los dos últimos meses en Bolivia han vuelto a encender las alarmas debido a que ponen en riesgo los ecosistemas vulnerables de áreas protegidas como los parques nacionales Otuquis en el departamento de Santa Cruz y Tunari en Cochabamba, además del municipio de San Lorenzo en Tarija.
Según datos oficiales, en lo que va de 2026 el nivel de afectación por incendios forestales en Bolivia alcanzó a cerca de 126,000 hectáreas quemadas a nivel nacional debido a quemas agrícolas, una práctica común en la época, y por los efectos de la sequía prolongada que atraviesa nuestro país.
Santa Cruz y Tarija son los departamentos con mayor territorio consumido, sumando cerca de 30,000 hectáreas devastadas por el fuego de manera conjunta en zonas agrícolas y forestales
En Santa Cruz las zonas críticas son el Parque Nacional y ANMI Otuquis (Pantanal, con fuego ingresando desde Brasil), los territorios indígenas Monteverde y Bajo Paraguá, y las áreas protegidas Copaibo, Río Blanco Río Negro, el Parque Noel Kempff Mercado y la Reserva Forestal El Choré. Además, se reportaron focos activos en zonas como El Encanto (San Matías) y Santa Clara (Ascensión de Guarayos).
En Tarija el municipio de San Lorenzo enfrenta una emergencia de gran magnitud tras ser declarado en situación de desastre. El fuego golpeó con fuerza a las comunidades de Erquis (Erquis Ceibal y Erquis Sud) y Coimata, también al municipio de Cercado (Capital) donde las llamas avanzaron de forma descontrolada sobre comunidades clave del Valle Central como Rincón de la Victoria, Turumayo, Lazareto, Guerrahuayco, Sella Cercado, Rumicancha y Obrajes, Además, registraron focos de calor activos en el municipio de Uriondo y avance de humo en los sectores de Puesto Tunal y Misca Caldera.
En Cochabamba la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Gobernación reportó 37 incendios forestales que afectaron a más de 1,200 hectáreas, principalmente de pastizales y pajonales con incendios de consideración en el Parque Nacional Tunari, en el sector Liriuni Chocaya del municipio de Quillacollo.
Según el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques (SIMB) en los días críticos de julio se registraron hasta 2,570 focos de calor en 24 horas, que fueron disminuyendo hasta 805 puntos activos en un solo día.
El departamento de Santa Cruz absorbe la mayor preocupación al concentrar de forma recurrente más del 76% de las alertas de calor de todo el territorio nacional.
Aunque esta cifra se mantiene significativamente por debajo de los picos históricos registrados en 2024 con 12,6 millones de hectáreas consumidas por el fuego, de las cuales cerca del 70% eran tierras en el departamento de Santa Cruz, y de 2025 cuando se perdieron 741 mil hectáreas.
Ante este panorama, activistas medioambientales, autoridades locales, departamentales y legisladores sumaron voces exigiendo se anulen las denominadas leyes incendiarias, tema que se encuentra en la agenda legislativa, y se sancione, de manera ejemplar, a los causantes de quemas e incendios intencionales.
Por su parte el Gobierno nacional informó que antes que se registren los incendios forestales se adoptaron medidas de prevención y posteriormente otras enfocadas en la contención y atención inmediata en coordinación con instancias del nivel central, departamental y municipal que están contempladas en el Plan de Prevención de Incendios Forestales 2026 del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente diseñado para evitar que se repitan las catástrofes ambientales de años pasados.
Entre las medidas dispuestas por el Ejecutivo se tiene la asignación de 10.7 millones de bolivianos para financiar proyectos locales de prevención, preparación y restauración de tierras a través del Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (Fonabosque).
Además, se habilitaron mecanismos de reasignación presupuestaria y soporte técnico para las regiones que sobrepasan su capacidad de respuesta y se declaran en desastre, como ocurrió en el municipio de San Lorenzo, Tarija.
En la atención de emergencias el Ministerio de Defensa movilizó brigadas de bomberos forestales y rescatistas de las Fuerzas Armadas y la Policía desde La Paz y Cochabamba hacia los frentes activos en el sur del país.
También se coordinaron operativos para realizar descargas aéreas de agua de forma continua, superando los 100,000 litros en los focos más críticos y se enviaron toneladas de insumos médicos, medicamentos y alimentos a las zonas de desastre para atender de forma prioritaria a los brigadistas y poblaciones afectadas por el humo.
Asimismo, se entregó herramientas y equipo especializado a personal de primera línea que combate el fuego y se realiza el monitoreo diario de focos de calor para la movilización oportuna de personal para evitar que las llamas se descontrolen.
A esto se suma la activación de Comités de Operaciones de Emergencia coordinando a nivel departamental tareas preventivas específicas con los sectores productivos y forestales.
Sin embargo, para Defensa Civil, especialistas y rescatistas los recursos son limitados y por ende insuficientes. “Bolivia no está preparada para enfrentar este tipo de incendios forestales”, advirtió Fernando Guerrero, comandante y coordinador de SAR Bolivia.
El país no cuenta con una flota propia de aviones bomberos y depende de la disponibilidad de aeronaves en cada emergencia. Esta falta equipamiento, sobre todo cuando el fuego se encuentra en serranías, en parques nacionales o zonas de difícil acceso dificulta las tareas para terminar con los incendios y focos de calor.
















