En una industria históricamente marcada por una presencia casi exclusivamente masculina, avanzar hacia una participación más equitativa requiere generar políticas institucionales concretas. Para Minera San Cristóbal (MSC), este desafío trasciende los límites de la operación: implica promover condiciones y oportunidades para que más mujeres puedan desarrollarse profesional y laboralmente, participar en espacios de decisión, fortalecer sus emprendimientos, acceder a formación y ejercer plenamente sus derechos.
La participación femenina alcanza hoy el 13% de la fuerza laboral de MSC, una proporción superior al promedio regional. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres representan menos del 10% de la fuerza laboral formal del sector minero en América Latina. En este contexto, MSC promueve las mismas oportunidades laborales para hombres y mujeres y mantiene una estructura salarial definida por las funciones, responsabilidades de cada puesto, sin diferenciación por género.
La política de equidad no solo es cuantitativa, el 3% de las trabajadoras de MSC ocupa posiciones de nivel ejecutivo, el 7% se desempeña en supervisión, el 53% en nivel administrativo y de apoyo y el 36% trabaja directamente en la operación. Asimismo, los acuerdos entre MSC y las comunidades, desde el inicio de la operación, priorizaron el empleo local y abrieron oportunidades para la incorporación de trabajadoras en la mina. En el proceso se identificaron a mujeres en situación de vulnerabilidad, (madres solteras jefas de hogar) como un grupo prioritario para acceder a empleos permanentes, incluso en puestos tradicionalmente ocupados por hombres.
Esta participación se desarrolla en un entorno laboral basado en el respeto y respaldado por valores, políticas, reglamentos y procedimientos que orientan las relaciones entre los trabajadores. Este marco contribuye a promover relaciones laborales libres de discriminación y acoso, en línea con el compromiso de MSC con los derechos humanos. La empresa no solo cuenta con reglamentos específicos que promueven la equidad, la igualdad y la no discriminación, sino que incluye estos temas en sus procesos continuos de capacitación.
Para Minera San Cristóbal, promover oportunidades sostenibles supone acompañar procesos que permitan a mujeres participar activamente en la construcción del desarrollo de sus comunidades.
Liderazgo que crece desde las comunidades
La inclusión adquiere otra dimensión en las comunidades del área de influencia de MSC. Allí, el avance de la equidad puede observarse tanto en la participación de mujeres en espacios de decisión como en su creciente protagonismo económico.
Durante 2025, el seguimiento realizado en San Cristóbal, Culpina K y Vila Vila mostró que las mujeres alcanzaron, en promedio, un 39,1% de participación en cargos de decisión dentro de organizaciones comunales. Su involucramiento en iniciativas económicas fue todavía mayor: llegó en promedio al 58,7%.
Estos resultados muestran una transformación que va más allá de la generación de ingresos. Una mujer que participa en una organización, dirige un emprendimiento o fortalece sus capacidades productivas amplía también su capacidad para tomar decisiones y aportar al desarrollo de su comunidad.
El fortalecimiento del emprendimiento es parte de ese proceso. Durante 2025, los proyectos de turismo impulsaron capacitaciones y asistencia técnica en atención al cliente, gestión de redes sociales, elaboración de artesanías, gastronomía especializada y habilidades blandas, con una alta participación de emprendedoras de las comunidades.
Educación para convertir experiencia en oportunidades
Uno de los resultados más significativos de 2025 se produjo en el Centro de Educación Alternativa San Cristóbal.
Después de un proceso de formación, certificación de competencias y reconocimiento de saberes, 118 personas obtuvieron el título de técnico medio en cinco especialidades: producción y transformación de quinua, producción y transformación de camélidos, gastronomía, tejido industrial y confección textil, donde el 83% de las personas graduadas fueron mujeres.
Detrás de esa cifra existen historias de conocimientos adquiridos durante años que hoy cuentan con reconocimiento formal. La formación técnica fortalece capacidades productivas y puede ampliar las posibilidades de empleo, emprendimiento y generación de ingresos de mujeres de las comunidades.
De esta manera, educación, autonomía económica y participación comienzan a conectarse: no como acciones aisladas, sino como distintas dimensiones de una misma oportunidad de desarrollo.
Salud, derechos y decisiones informadas
La igualdad de oportunidades también requiere que mujeres y adolescentes puedan desarrollar sus proyectos de vida en condiciones de salud, seguridad y ejercicio pleno de sus derechos.
Con ese propósito, MSC trabaja junto al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en el proyecto “Salud, Derechos y Empoderamiento de Adolescentes y Mujeres en el Municipio de Colcha K”, implementado en San Cristóbal, Culpina K, Vila Vila y Río Grande.
La iniciativa busca mejorar el acceso y la calidad de los servicios de salud sexual y reproductiva y fortalecer las capacidades de mujeres, adolescentes y jóvenes para tomar decisiones informadas. Entre sus objetivos se encuentran contribuir a eliminar las muertes maternas prevenibles, reducir los embarazos en adolescentes y erradicar las distintas formas de violencia basada en género.
Actualmente están en funcionamiento cuatro Gabinetes de Apoyo Integral a Estudiantes en unidades educativas del área de influencia y se fortaleció la Atención Integral Diferenciada para Adolescentes.
Minera San Cristóbal. Lo mejor está por venir
El futuro de Minera San Cristóbal se proyecta sobre nuevas oportunidades. Las labores de perforación y exploración realizadas en la mina y zonas adyacentes permitieron ampliar la vida útil de la operación, mientras la compañía avanza en la consolidación del Proyecto Óxidos, orientado a incrementar los niveles de producción.
Esta nueva etapa plantea también la oportunidad de seguir fortaleciendo una minería donde el crecimiento económico avance junto con el desarrollo humano, la inclusión y la generación de capacidades.
Porque construir futuro no significa únicamente prolongar una operación. Significa ampliar las oportunidades para las personas y las comunidades que forman parte de ella.
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