Publicado en la Edición Especial Energías Renovables de INFORSE
IASA genera energía a partir de biomasa y biocombustibles derivados de su producción agrícola. La compañía transforma materias primas como la soya y el girasol en aceites y harinas, aprovechando los subproductos para impulsar la generación de energía renovable dentro de sus procesos industriales.
Con 82 años de trayectoria, Industrias de Aceite S.A. (IASA) se consolida como un referente de la transformación productiva en Bolivia. Bajo el liderazgo del Grupo ASAI, la compañía ha evolucionado hacia un modelo ágil y moderno que sitúa la eficiencia operativa y la sostenibilidad ambiental en el centro de su estrategia. Con esta evolución, la empresa reafirma su propósito de extender el horizonte agroproductivo de Bolivia con soluciones que transforman vidas, marcando el norte de su crecimiento a largo plazo.
Biocombustibles y Biomasa
Para IASA, la sostenibilidad no es solo un concepto, sino una práctica técnica donde cada recurso optimizado cuenta. En este contexto utiliza residuos agrícolas para generar energía renovable en sus plantas, optimizando los recursos de la cadena agroindustrial.
Visibilizando el Valor Técnico: Eficiencia que Suma
En IASA la modernización de sus plantas industriales en Warnes y Santa Cruz es continua, poseen una capacidad conjunta superior a un millón de toneladas anuales. Estas mejoras tecnológicas están diseñadas específicamente para elevar el rendimiento de molienda y, de manera crucial, optimizar el consumo de energía.
“Nuestra visión va más allá de la eficiencia en la molienda; buscamos liderar una verdadera evolución en el sector. Invertir en tecnología y optimización energética no es opcional, es la manera en que garantizamos que el desarrollo industrial camine de la mano con el respeto a nuestro entorno”, afirma Diego Moreno, Gerente General de la compañía.
Mediante el uso de sistemas de última generación y la gestión de datos, IASA logra operaciones más seguras y eficientes, reduciendo directamente el impacto ambiental de sus procesos industriales. Este enfoque técnico asegura que la industrialización de la soya y el girasol no solo genere valor agregado y divisas para el país, sino que se realice bajo estándares de competitividad internacional.
Energías y Recursos: El Modelo de Economía Circular
En cuanto al aprovechamiento de recursos, IASA destaca por su innovador Bosque Ecológico, un sistema único en Bolivia que ejemplifica la convivencia entre industria y naturaleza. Este proyecto consiste en el tratamiento de residuos líquidos industriales para transformarlos en agua purificada.
“El Bosque Ecológico es la prueba tangible de que la industria no tiene por qué competir con la naturaleza. Al cerrar el ciclo del agua, demostramos que la economía circular es perfectamente viable y necesaria para preservar nuestra biodiversidad local”, destaca Moreno.
El Impulso al Giro de Negocio
La integración de tecnologías sostenibles y prácticas eficientes contribuye directamente a la competitividad de IASA en los mercados globales. Actualmente, llegamos a mercados de exportación como Perú, Ecuador, Colombia y Chile, donde la trazabilidad y el cumplimiento ambiental son altamente valorados.
Además, el compromiso con el agro boliviano se extiende a toda la cadena de suministro. A través de la unidad de Soluciones Agrícolas, IASA acompaña a más de 500 colaboradores y a miles de productores con asesoría técnica y análisis de suelo para optimizar la productividad de manera sostenible. Iniciativas como el programa “Soya Sostenible” permiten mapear zonas de cultivo bajo criterios éticos y legales, asegurando una base productiva sólida para el negocio.

Para medir y validar su contribución, IASA utiliza un robusto marco de certificaciones internacionales que garantizan la mejora continua. Entre ellas destacan la norma ISO 14001 en Gestión Ambiental, así como las certificaciones ISO 9001 e ISO 45001 que aseguran la calidad y seguridad en la eficiencia operativa.
Asimismo, forman parte del Programa Campo Limpio, una herramienta de medición de impacto ambiental que ha pasado de recolectar 52,000 envases en 2005 a superar el medio millón de envases de agroquímicos reciclados al año hoy en día, complementado con la Certificación Kosher para acceder a nichos de mercado con requerimientos específicos de calidad.
“Cada certificación y cada hectárea monitoreada bajo criterios sostenibles es una prueba de que es posible generar valor económico transformando vidas de manera positiva. En IASA, entendemos que el crecimiento sostenible solo es posible cuando todos avanzan juntos”, concluye Diego Moreno.
Con esta visión, la empresa no solo procesa granos; procesa el futuro de la agroindustria boliviana.
















El Impulso al Giro de Negocio 





