“No podemos controlar el clima; sin embargo, si pasamos de la vulnerabilidad a la resiliencia estructural, sí podemos reducir su impacto”, advirtió la CNI al proponer la conformación de un Consejo Nacional de Prevención integrado por el sector público-privado, la academia y la cooperación internacional.
La premisa: “De la crisis de los bloqueos a la Tormenta Perfecta” fue la base de reflexión que motivó a la Cámara Nacional de Industrias (CNI) a plantear la pregunta de si Bolivia está preparada para enfrentar la sequía que amenaza el súper Niño y la inminente reducción en la producción de gas, que en el corto plazo, su impacto podría llegar a las familias bolivianas.
Esta pregunta la hizo pública en un diálogo con periodistas, al que asistió infoRSE, oportunidad en la que el asesor de la CNI, Hugo Siles, con datos especializados advirtió que Bolivia sufrirá las consecuencias del fenómeno climático el súper Niño que se traducirá en sequías e inundaciones, y con relación al gas, advirtió que la reducción en la producción golpeará a los usuarios, sin distinción.
En ese contexto el presidente de la CNI Gonzalo Morales sostuvo que mientras los países de la región están tomando acciones para enfrentar el impacto de la crisis climática, Bolivia no está actuando acorde a la magnitud del fenómeno, que ya está dejando sentir su impacto.
Reflexionó indicando que “el clima no podemos controlarlo, no obstante, si pasamos de la vulnerabilidad a la resiliencia estructural el impacto sí podemos reducirlo”. En ese contexto propuso conformar un Consejo Nacional de Prevención, con participación público-privada, academia, y cooperación internacional.
Panorama negativo
Hugo Siles recordó que tras 53 días de bloqueo la industria nacional sufrió una afectación de $us 580 millones, que las pérdidas fueron de más $us 3.180 millones, lo que representa entre 1% y 2% del Producto Interno Bruto (PIB). Las pérdidas para el departamento de La Paz fueron de unos $us 800 millones, cerca de 4% en su tasa de crecimiento.
Crisis hídrica
Respecto de la crisis hídrica explicó que el súper Niño ya ingresó al país y está previsto se quede hasta abril del próximo año. Dijo que se prevé que las temperaturas se elevarán entre 0,5 y 2,7 grados centígrados, que se registrarán lluvias por debajo de lo normal con menos disponibilidad de agua, incluye la disminución de caudal de los ríos. La explicación contó con el respaldo de los datos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi)
Advirtió que el impacto se dejara sentir en la agricultura y la ganadería, no solo en términos de rendimiento de la siembra sino también presencia de plagas y enfermedades. En la ganadería, el impacto llegará por la falta de alimentos, pasturas, menor cantidad de agua y por tanto disminución de la productividad.
Todo este panorama deja abierta la posibilidad de que se encarecerán los precios.
Por la crisis del agua no descartó un impacto en la generación de energía eléctrica, ya que al menos el 30% proviene de plantas hidroeléctricas.
Respecto del gas y para explicar lo que se viene, Siles dijo “sobre llovido mojado”. Uno de los caminos para reducir la crisis será la importación de gas natural a precio internacional.
Mencionó que cerca del 51% de la matriz energética es gas y la mayoría de las industrias del país funcionan con ese combustible. Con datos en su presentación dijo que está previsto que en 2027 la demanda supere a la producción oferta y que el 2030 la producción será muy baja, unos 20 a 35 millones de metros cúbico por día. “El impacto no solo será en la industria, también llegará a los hogares de los bolivianos”.
Propuesta de creación de un Consejo Nacional de Prevención
En ese contexto y frente al inevitable impacto, del súper Niño en el crecimiento económico, la CNI propone la creación de un Consejo Nacional de Prevención, una instancia público-privada para anticipar riesgos sobre el agua, la energía, las materias primas, la producción y el abastecimiento.
El fenómeno de El Niño representa un riesgo que trasciende lo climático y puede tener efectos sobre la producción, el empleo, el abastecimiento y el crecimiento económico del país. Ante este escenario, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) plantea que Bolivia debe anticiparse y fortalecer sus mecanismos de prevención.
Según estimaciones de la CNI, los efectos de El Niño podrían impactar entre 0,3 y 2 puntos porcentuales la tasa de crecimiento del PIB de 2026, dependiendo de la intensidad del fenómeno y de la capacidad de respuesta del país.
La temperatura entre abril y julio de 2026 aumentó entre 0,5 y 2,6 °C en el Océano Pacífico, lo cual generó un incremento de la temperatura en las ciudades de Bolivia, evidenciando la presencia del Súper Niño.
“El clima no podemos controlarlo. El impacto sí podemos reducirlo. Anticiparnos es producir”, señaló Gonzalo Morales, presidente de la CNI, al plantear una estrategia nacional que permita identificar riesgos y tomar decisiones antes de que las eventuales afectaciones se conviertan en pérdidas productivas.
Uno de los principales factores de preocupación es la disponibilidad de agua, tanto para el consumo de la población como para las actividades productivas, con efectos sobre la agricultura, la ganadería, la generación eléctrica y la industria.
Para el sector industrial, una menor producción agropecuaria también puede traducirse en escasez y encarecimiento de materias primas, afectando cadenas vinculadas a alimentos, aceites, productos agroindustriales y otras actividades manufactureras.
A esto se suma el riesgo sobre la seguridad energética y la logística, factores esenciales para garantizar la continuidad de las operaciones industriales.
La combinación de menor oferta de materias primas y mayores costos de producción podría generar presiones adicionales sobre los precios y aumentar la competencia de productos importados y del contrabando.
Para la CNI, proteger la capacidad productiva nacional es también una forma de proteger el empleo, garantizar el abastecimiento y moderar las presiones sobre los precios.
El Niño y su impacto en América Latina y el Caribe
Un publicación de la CNN señala que “El Niño”, un evento climático caracterizado por un aumento de la temperatura en el océano Pacífico, oficialmente ha comenzado y se espera que este año sea el más potente en décadas, al grado de que popularmente ya es conocido como un “Súper El Niño”.
En ese contexto señala que algunos países de América Latina ya han comenzado a publicar información sobre los impactos que este evento podría tener en sus territorios, así como sobre algunas de las medidas que tienen contempladas para hacerles frente.
Carl Skau, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, dijo recientemente a CNN que “El Niño” podría afectar a unos 16 millones de personas en América Latina y el Caribe. Mencionó como ejemplo que el incremento de las temperaturas en algunas regiones —que se estima que sería de 3.0° C podría impactar en la agricultura, impulsar un alza de precios de los alimentos y, con ello, generar hambruna.
Bolivia busca apoyo internacional
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz señaló que es indiscutible la llegada del súper Niño y anunció que su gestión está preparando un plan de contingencia que incluye la búsqueda de ayuda internacional y así garantizar los suficientes recursos para enfrentar un “impacto incalculable”.
Alerta Roja – La Paz
En pasados días el alcalde de La Paz, César Dockweiler, informó que el municipio declaró alerta roja debido a los fenómenos climatológicos pronosticados. “Estamos declarando alerta roja desde un enfoque de riesgos. Se necesitan recursos para atender a la población, necesitamos dinero y tiempo”, señaló.
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