La iniciativa estructura su intervención en tres ejes complementarios orientados a fortalecer la gobernanza, promover la producción sostenible y proteger la biodiversidad
El Gobierno boliviano, a través del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente (MPDyMA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) suscribieron el acuerdo de ejecución del proyecto “Salvaguardando los sistemas de vida de la selva amazónica de Bolivia”, que tendrá un financiamiento de $us 18,7 millones, recursos provenientes del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM/GEF, por sus siglas en inglés)
La ejecución de este proyecto, que marca un giro estratégico en la protección de la región amazónica boliviana, se extenderá hasta el año 2032 y beneficiará a más de 400 mil personas en cuatro regiones del país: el norte de La Paz, Beni, Pando y el norte de Santa Cruz.
Contempla la presencia en más de 25 municipios, incluyen 18 áreas protegidas subnacionales y 20 Territorios Indígena Originario Campesinos (TIOC), que albergan millones de hectáreas de bosques tropicales en condición de alta vulnerabilidad debido a la deforestación, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas que representan amenazas concretas tanto para las poblaciones locales como para el equilibrio climático global.
La iniciativa estructura su intervención en tres ejes complementarios orientados a fortalecer la gobernanza, promover la producción sostenible y proteger la biodiversidad. El primero apunta al fortalecimiento de la gobernanza territorial y la conectividad de ecosistemas, garantizando que las decisiones sobre el uso de los recursos naturales incorporen a comunidades indígenas y actores locales en condiciones de incidencia real. El segundo eje promueve la producción sostenible como alternativa económicamente viable frente a los modelos extractivos convencionales, articulando conservación y desarrollo productivo en una misma lógica territorial. El tercero refuerza los sistemas de información y la gestión del conocimiento, con el propósito de que la toma de decisiones en materia ambiental descanse en evidencia técnica robusta.
Entre los aspectos que distinguen a este proyecto de otras iniciativas, figura la incorporación de mecanismos innovadores de financiamiento para la conservación, diseñados para asegurar la continuidad de las acciones más allá del horizonte de ejecución del propio acuerdo.
Este enfoque responde a una premisa central: que la preservación de la Amazonía boliviana no puede depender únicamente de la cooperación internacional, sino que debe construir bases institucionales y financieras propias, capaces de sostener los resultados en el tiempo.
El ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero Pinto, señaló que “Este apoyo es fundamental porque ratifica ese compromiso que tiene el PNUD con Bolivia y con el medio ambiente”.
La autoridad remarcó que Bolivia “necesita reencauzar su visión” y encarar con mayor fuerza temas vinculados a la deforestación, la contaminación de fuentes de agua y las oportunidades de desarrollo sostenible para las comunidades. “El medio ambiente es una de las prioridades para nosotros”, afirmó.
Por su parte, la Representante Residente del PNUD en Bolivia, Renata Rubian, mencionó que “Este acuerdo refleja el compromiso del Estado boliviano con la protección de la Amazonía como patrimonio natural y fuente de vida para millas de familias. Buscamos un modelo de desarrollo que proteja los bosques, fortalezca la biodiversidad y genere oportunidades económicas sostenibles para las comunidades del territorio”.


















