El transporte aéreo generó 7,72 millones de toneladas de CO2, entre el 85% y el 88% de la huella de carbono total debido a los traslados entre las ciudades anfitrionas y el uso de vuelos privados
El Mundial de Futbol 2026 disputado entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, fue el más contaminante de la historia de este torneo debido a las altas emisiones de CO2, la generación, manejo y disposición de residuos sólidos y las altas temperaturas en las que se jugaron algunos partidos.
Según evaluaciones realizadas por organizaciones ambientalistas, en los 39 días en los que se disputo el Mundial de Futbol las emisiones de CO2 equivalente alcanzaron a 9 millones de toneladas, el doble del promedio histórico de torneos anteriores, debido, principalmente, a que se disputaron encuentros en 16 ciudades sedes de tres países -México, Estados Unidos y Canadá- lo que incrementó considerablemente el uso de transporte contaminante (aéreo y terrestre).
El transporte aéreo generó 7,72 millones de toneladas de CO2, entre el 85% y el 88% de la huella de carbono total debido a los traslados entre las ciudades anfitrionas y el uso de vuelos privados para mover a la alta dirigencia e invitados especiales de la organización. Sólo la FIFA registró 6.310 traslados oficiales de equipos, en autobuses escoltados, camiones de equipaje y vuelos internos entre sedes.
La generación y disposición de desechos sólido también incidieron en el aumentó de emisiones de gases de efecto invernadero. En ciudades como México y zonas urbanas de otras sedes la basura diaria experimentó un incremento radical con más del 60% de envases descartables de comida, plásticos y botellas desechables de agua, jugos y bebidas carbonatadas.
Este aumento en la generación de basura deriva en otro problema que es la capacidad de las ciudades para procesar y disponer de ese volumen de residuos que pasan a ser parte del impacto ambiental total.
Según investigadores de Cambridge, citados por Euro News, las emisiones generadas por la Compa Mundial de Futbol 2026 en los 39 días en los que se disputó el torneo equivalieron en algunos casos a la producción anual de algunos países como Islandia.
Millones de aficionados movilizados en México, Estados Unidos y Canadá y entre sedes provocaron un impacto negativo en el clima, principalmente por los desplazamientos vía aérea y otros medios de transporte contaminantes.
Durante el torneo en el que participaron 48 selecciones nacionales y se disputaron 104 partidos se contabilizaron más de 6,8 millones de espectadores en los estadios que se trasladaban en medios de transporte contaminantes y sin medidas de mitigación que incentiven, por ejemplo, el uso de medios con menos emisiones de carbono.
Las alarmas ambientales están encendidas ya que el próximo Mundial de Futbol 2030 se llevará a cabo en 6 países: España, Portugal y Marruecos como sedes principales, pero contemplan la disputa de partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay”, lo que elevará los costos climáticos para las ciudades.
Para las organizaciones medioambientalistas el legado de torneos como la Copa Mundial de Futbol no debería medirse sólo en cifras de audiencia, número de espectadores en las graderías ni generación de movimiento económico, sino también en residuos, gasto de agua y emisiones acumuladas.



















