Las aves migratorias se enfrentan a crecientes amenazas como la caza furtiva, la captura accidental en pesquerías y la contaminación ambiental generalizada.
Brasil.- Desde Campo Grande (Brasil), donde se celebra la COP 15, más de 35 especialistas de BirdLife International —con presencia de SEO/BirdLife— trabajan contrarreloj para evitar que el colapso ecológico se acelere antes de 2030, el horizonte marcado por Naciones Unidas para frenar la pérdida de biodiversidad.
Los expertos dan cuenta que una de cada cinco especies protegidas por la Convención sobre Especies Migratorias está al borde de la extinción y casi el 50 % presenta tendencias poblacionales negativas.
Brasil acoge del 23 al 29 de marzo la 15ª Conferencia de las Partes (COP15) sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres.
La COP15 en Brasil representa una oportunidad para avanzar en la ampliación de la protección de especies y en el fortalecimiento de la cooperación internacional con miras a garantizar la seguridad de las rutas migratorias para las futuras generaciones.
Aves migratorias
Las aves migratorias recorren enormes distancias a través de continentes y océanos, ignorando las fronteras políticas. A lo largo de estas rutas, se enfrentan a crecientes amenazas como la caza furtiva, la captura accidental en pesquerías y la contaminación ambiental generalizada.
Millones de aves migratorias amenazadas se ven afectadas anualmente, especialmente en corredores clave como el Mediterráneo. Sustancias tóxicas, como munición de plomo, medicamentos veterinarios y rodenticidas, se acumulan en los ecosistemas, aumentando la mortalidad y debilitando poblaciones ya vulnerables.
El dato es tan contundente que rompe cualquier margen de interpretación: el 20 % de las especies migratorias incluidas en la Convención está amenazado de extinción, según los análisis científicos presentados en la COP15. Pero hay algo aún más inquietante: casi la mitad de estas especies está disminuyendo de forma constante, lo que indica que el deterioro no solo existe, sino que se acelera.
La degradación avanza más rápido que las políticas de conservación. Y eso, en términos ecológicos, tiene consecuencias irreversibles.
Fuente: Redacción con datos de Econoticias.com

















